La práctica de la meditación y el mindfulness son muy antiguas. Se remontan a tradiciones milenarias de la India y de China y, entramadas en los rituales de distintas religiones, las técnicas de meditación durante siglos fueron enriquecidas en diferentes culturas.
Pero más allá de creencias y religiones, la meditación y el mindfulness son prácticas que involucran la coordinación del cuerpo y la mente y que en los últimos años han venido ganando adeptos en todo el mundo.
Por un lado, muchos nos hemos familiarizado con la meditación por iniciativa propia. Por otro, también psicólogos, psiquiatras, entrenadores y educadores han incorporado las técnicas de meditación y mindfulness como una poderosa herramienta complementaria que se puede integrar con muchas otras disciplinas.
Tal es el auge de las técnicas de meditación que, en distintas partes del mundo, grupos científicos decidieron investigar qué hay de cierto en ellas y si sus beneficios podían ser comprobados de una manera sistemática y rigurosa. Gracias a estas exploraciones, ahora sabemos que la meditación practicada en forma regular permite que aumente el volumen de la materia gris del cerebro, una zona que se conecta con la creatividad, la memoria y la gestión del estrés.
También se han demostrado científicamente las siguientes afirmaciones:
Los deportistas de élite, sin ir más lejos, también usan técnicas de meditación como una herramienta que ayuda a resolver esos obstáculos que pueden echar a perder todo el esfuerzo invertido para alcanzar sus logros competitivos, y es que la ansiedad puede perjudicar al deportista en la consecución de su meta.
Así, las técnicas de meditación y mindfulness no solo ayudan a controlar estas variables de la dimensión psíquica, sinok que también pueden mejorar la velocidad, la puntería, la administración eficiente de la respiración y el cansancio.
A lo largo de este artículo hemos mencionado varias veces la palabra mindfulness, pero ¿sabes lo que es? En realidad, encontrarás que hay una gran cantidad de técnicas de meditación. Y si bien todas apuntan a resultados similares en cuanto a producir bienestar y reducir el estrés, la enorme diferencia entre ellas es cómo se llega a este resultado.
El principal objetivo del mindfulness es lograr un estado de conciencia que se denomina “atención plena” y, por supuesto, tiene mucho en común con la meditación, empezando por sus beneficios inmediatos y a largo plazo. Esta práctica te ayudará a dejar atrás la “rumiación”, esos pensamientos repetitivos que nos atormentan como pesadillas y nos impiden concentrarnos en las soluciones.
Entre las distintas técnicas de meditación, encontrarás algunas exclusivamente centradas en la respiración y la posición del cuerpo; otras trabajan con mantras o visualizaciones. Al igual que cualquier ejercicio físico, este fabuloso entrenamiento mental requiere que encuentres cuál es la técnica más adecuada para tu estilo de vida y tus posibilidades. Una vez que adoptes la meditación y hagas parte de tu vida técnicas como el mindfulness, ¡será para siempre!