La ciencia le ha dedicado muchas investigaciones al proceso del sueño en los últimos 20 años porque se sabe que un buen descanso es un pilar indispensable de una buena salud. Cada vez conocemos más detalles acerca de cómo funciona el sueño, por qué es tan importante y las formas en que se puede interrumpir. Vamos a desmitificar algunas afirmaciones que solemos escuchar o leer y que no tienen fundamento científico.
Mito 1: La gente mayor duerme menos
Muchos adultos mayores exponen que no duermen más de 5 o 6 horas por día y que no necesitan más tiempo. Pero lo que nos dicen los profesionales de la salud es que todos los adultos necesitan entre 7 y 9 horas de sueño. Y es posible que ese déficit de horas de descanso se esté expresando a través de síntomas que esas personas no saben identificar correctamente, como irritabilidad, desmotivación o depresión.
Lo que sí es completamente natural, es que nuestros patrones de sueño cambien con la edad: quizás te acuestes más temprano o incorpores siestas, pero todos los adultos necesitamos completar nuestro esquema total de horas de descanso.
Mito 2: ¿No duermes? Quédate en la cama hasta que lo consigas
Cuando no logramos conciliar el sueño, lo más frecuente es que nos quedemos dando vueltas en la cama, buscando posiciones distintas o acomodando la almohada y las sábanas mientras esperamos caer rendidos. Esperar el sueño en la cama parece ser lo más lógico y natural. Sin embargo, no es lo que recomiendan los expertos.
Lógicamente, si te has despertado, primero debes quedarte unos minutos en la mayor serenidad posible para conciliar el sueño. Pero si estás un largo rato despierto (más de 30 minutos) y te empiezas a poner impaciente, lo mejor es que te levantes y te pongas a hacer algo que te agrade. No solo debes abandonar la cama, también debes salir de tu cuarto. Lo recomendable es levantarse a leer un libro, escribir con lápiz y papel, dibujar, escuchar música relajante o tomar una infusión con efectos sedantes hasta que sientas sueño. Lo que no es recomendable es que te conectes tus aparatos: no enciendas el ordenador, el móvil, ni mucho menos te pongas a trabajar.
Mito 3: Los ronquidos son normales
Los ronquidos pueden ser la señal que nos indica la presencia de trastornos del sueño o problemas de salud, como apnea del sueño, obesidad y enfermedades cardíacas. La dificultad para respirar o la respiración entrecortada son otros signos que pueden indicar que hay un trastorno de salud. Se debe consultar a un especialista del sueño, porque la buena noticia es que todas estas afecciones tienen tratamientos concretos.
Mito 4: Recupero las horas de sueño durante el fin de semana
Cuando duermes una cantidad menor de horas de las que necesitas, se desatan una serie de consecuencias indeseables que atentan contra un buen estado de salud física y psicológica. La denominada deuda de sueño es el efecto acumulativo de no dormir lo suficiente. Y según los estudios científicos, ese déficit no se puede reparar completamente durmiendo una mayor cantidad de horas en otro momento. Por lo tanto, trata de acumular el menor déficit de sueño posible.
Mito 5: Un trago para poder dormir
¿Puede una bebida alcohólica ayudarte a dormir? La respuesta es sí y no. El asunto es más complejo. Es muy posible que el consumo de un vaso de alcohol te provoque sueño. Pero, como el alcohol nos deshidrata, lo más probable es que la sed nos despierte y tengamos que levantarnos a tomar agua. Otro problema que suele suceder con el alcohol es que la calidad del sueño que provoca puede ser mala; como sucede en esos días que, a pesar de haber dormido, te despiertas con un cansancio infinito.
Mito 6: “Me acostumbré a dormir menos”
Completamente falso: tu cuerpo no se acostumbra ni se adapta a vivir con menos horas de descanso. Lo que posiblemente suceda es que te acostumbres a vivir somnoliento. Si este es tu caso, debes saber que la falta de sueño afectará a tu desempeño, tu memoria y tu creatividad en tu vida cotidiana, sin mencionar las graves
Mito 7: Si recuerdas lo que soñaste es porque has dormido bien
Soñamos todas las noches, pero la mayoría de las veces no recordamos los sueños, que ocurren principalmente durante la fase llamada REM (un momento de descanso profundo que comienza a los 90 minutos de conciliar el sueño). Pero ahora se sabe que ciertas neuronas activas durante la fase REM pueden llegar a suprimir activamente los recuerdos de los sueños. Es posible que a veces recordemos los sueños porque nos hemos despertado en el momento justo, pero esto no debe tomarse como un indicador de la calidad del descanso.
Con estas claves esperamos que puedas desmitificar muchas ideas sobre el sueño y que puedas conseguir descansar y dormir mucho mejor, con todos los beneficios para la salud que ello conlleva.
BIBLIOGRAFÍA
- National Institute of Health. Estudio. Compensación el déficit de sueño durante el fin de semana. https://www.nih.gov/news-events/nih-research-matters/weekend-catch- cant-counter-chronic-sleep-deprivation
- National Center for Biotechnology Information. Estudio: Sleep Myths. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6689426/
