Lo primero que tenemos que saber sobre la ansiedad es que se trata de una reacción perfectamente normal frente a los diferentes tipos de desafíos que se nos presentan en la vida. La ansiedad es parte de nuestro perfecto sistema de alerta interno, es un mecanismo que nos hace reaccionar ante los peligros y las amenazas externas y nos permite prepararnos para preservarnos o enfrentar lo que nos preocupa.
Por lo tanto, debemos saber que, a veces, es inevitable que una cierta dosis de ansiedad nos acompañe y que la podemos aprovechar de forma positiva. Para ello, hay que explorar estrategias de mente sana que nos permitan transformar esa tensión en un estado de serenidad y energía suficientes para empujarnos a terminar tareas y resolver las situaciones que se presentan.
Es necesario distinguir estos dos conceptos: hay un grado de ansiedad normal que todos podemos sentir en distintos momentos a lo largo de la vida; pero otro tema totalmente distinto es el llamado trastorno de ansiedad, un cuadro muy severo, un trastorno mental que requiere de atención psicológica para ser superado y volver a tener una mente sana.
La ansiedad se expresa como un estado de inquietud, miedo, angustia y, además, va acompañada de síntomas físicos tales como: malestar estomacal, palpitaciones y aumento de la presión sanguínea, fatiga, contracturas y dolores de cabeza. Nos acostumbramos a convivir con ciertos niveles de ansiedad y el problema es que muchas veces es innecesaria u, otras veces, exagerada.
Algunos psicólogos señalan que, mientras la melancolía denota cierta fijación con el pasado, la ansiedad tiene que ver con una fijación en el futuro. Y el gran desafío, en ambos casos, es poder estar conectados con el presente para una mente sana.
Un estudio reveló que el 45% de los jóvenes sienten ansiedad por las consecuencias inminentes del cambio climático y porque creen que no se están tomando las medidas necesarias para evitarlo.
El té, el café o las bebidas energizantes contribuyen a aumentar tanto la ansiedad como el insomnio. Sustituirlos por infusiones de hierbas es clave. También alteran los alimentos con una gran cantidad de azúcares. Una dieta antiansiedad para una mente sana debe incluir alimentos ricos en zinc, en magnesio y en Omega-3: legumbres, frutos secos y pescados grasos.
Reconocida hasta por estudios científicos como una actividad que tiene el poder de controlar el estrés y la ansiedad, la práctica del yoga ayuda a respirar mejor, a dormir mejor y a centrar la mente. Erróneamente, los más jóvenes suelen pensar que el yoga es una actividad adecuada para la tercera edad, pero la verdad es que es el complemento ideal para todas las edades e independientemente de que hagas otras actividades físicas.
La meditación puede cambiar cómo vives tu vida. Así de complejo, así de sencillo. No podemos evitar el dolor, los problemas, los conflictos a los que estamos todos expuestos. Pero sí podemos cambiar la forma de enfrentar todo ese estrés; y de ello depende mucho nuestra salud física y mental.
El futuro nos provoca ansiedad, lo que pasará a continuación. En el momento en que comienzas a sentirte ansioso debes respirar hondo y pensar si la solución de lo que te preocupa está en tus manos.
El encierro y la quietud magnifican cualquier estado ansioso. Caminar te ayuda a bajar la presión, despeja tu cabeza, te enfoca en otros razonamientos y sensaciones. Una buena caminata si es posible, en entornos naturales, hará mucho por restaurar tu paz mental y tener una mente sana.
Si estás atrapado en un bucle de pensamientos repetitivos, intenta esta estrategia: mira a tu alrededor y nombra cinco objetos que veas cerca. Enumera cinco sonidos que oigas. Luego, mueve cinco partes de tu cuerpo: gira el tobillo, estira los brazos, mueve la cabeza hacia arriba y hacia abajo, etc.