La mañana es considerada por muchos como el momento ideal para practicar ejercicios, y es lógico: ponernos en forma temprano nos carga con toda la mejor energía para enfrentar el día. Nos da fuerzas y es un placer ducharnos y desayunar después del esfuerzo físico y, a partir de ahí, comenzar con el resto de la jornada. Pero disponer de las horas de la mañana puede ser un lujo que no todos nos podemos dar.
Por otro lado, el sueño es tan importante como el ejercicio. Si estás reduciendo tus horas de sueño para poder entrenar, es mejor que duermas una hora más y hagas ejercicio después del trabajo. Y si no tenemos otro momento en el día… ¿qué hacemos? Ni lo dudes: ejercítate por la noche, tomando ciertas precauciones.
Desde hace años los expertos han venido recomendando no realizar ejercicio en horarios nocturnos. Sin embargo, un nuevo estudio científico publicado en 2018 demuestra que hacer ejercicios por la noche tiene múltiples beneficios.
Los investigadores descubrieron que el ejercicio nocturno no afecta la calidad del descanso, sino que, por el contrario, puede ayudarte a conciliar el sueño más rápido y a pasar más tiempo en un estado de sueño profundo. Está demostrado que tanto el ejercicio matutino como el vespertino promueven el sueño profundo.]
El entrenamiento eleva la temperatura corporal y, por la noche, eso atenta contra la posibilidad de conciliar el sueño. Además, los músculos liberan cortisol, lo cual puede provocar que te quedes despierto más tiempo del que quieres.
la regla de oro del entrenamiento nocturno que debes tener en cuenta es que debes suspender toda actividad vigorosa antes de irte a dormir. Tu entrenamiento nocturno debe terminar al menos 90 minutos antes de irte a la cama.
– Yoga
– Stretching
– Pilates
– Caminata
– Natación
– Bicicleta moderada
– Pesas, esfuerzo moderado levantarte cada media hora para despejar tu mente y aprovecha para andar y darte una vuelta por casa o por la oficina.
El ejercicio intenso, como el HIIT, sí pueden interferir con el sueño si se practican por la noche. Por el contrario, los estiramientos, el Yoga y otros ejercicios similares no interfieren con tu sueño aunque los realices antes de acostarse.
No importa si es de día o de noche: lo que importa es que te entrenes, que sigas tus rutinas y que no abandones. Encuentra tu momento ideal para entrenar, teniendo en cuenta estas particularidades:
El ejercicio por la tarde y por la noche también pueden promover un sueño profundo porque se reducen los niveles de orexina, un neurotransmisor que promueve la vigilia.