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Manual para preparar el tupper perfecto y cuidar tu alimentación

¿Vuelta a la oficina? Tu alimentación no tiene por qué verse resentida si planificas un menú semanal y sigues algunas pautas para preparar un tupper de lo más saludable.

Podemos pensar que con el final de las vacaciones y el comienzo de un nuevo curso (escolar o laboral), alimentarse bien es mucho más sencillo. Y en parte es cierto: volvemos a una rutina más o menos definida, los horarios son más estables, salimos menos a comer y cenar fuera, etc. Pero esto no quiere decir que no se nos planteen otros retos, como los que afrontan las personas que diariamente no pueden ir a comer a casa. Hacerse un tupper por las mañanas (o, los más previsores, los findes para toda la semana) requiere de tiempo para pensar en lo que vamos a comer o cómo lo vamos a cocinar, y precisamente muchas veces pasamos por alto esta planificación que, sin duda, es la que nos ayudará a llevar una vida sana a través de nuestra alimentación o a adelgazar si hemos cogido unos kilos de más en vacaciones.

Para ayudarnos en esta tarea, desde el Instituto Silestone, plataforma internacional de investigación y divulgación de conocimiento sobre el espacio de la cocina, han difundido una serie de consejos para preparar el tupper perfecto: aquel que es sano y seguro. Para empezar, es fundamental la planificación. Al igual que recordábamos en este post sobre el poder que tienen las listas de la compra a la hora de llevar una vida sana, la organización es vital para hacer un buen menú de tupper semanal. De este modo, podremos elaborar nuestros tuppers teniendo en cuenta cada grupo de alimentos, que no nos falten proteínas, vitaminas, minerales ni otros nutrientes necesarios para una correcta alimentación.

Aunque el contenido es lo más importante, no debemos pasar por alto el continente. Así, los recipientes óptimos son los de cristal. Sí, son más pesados y frágiles, pero también más higiénicos al poder comer directamente del recipiente. Los tuppers de plástico son más difíciles de limpiar por completo, y suelen quedar manchados de aceite, grasas o salsas, pudiendo contener más bacterias. Del mismo modo, desde el Instituto Silestone recuerdan que es recomendable evitar las elaboraciones a base de huevo, “muy especialmente si es crudo, como es el caso de la mahonesa”. Lo mejor: incorporar las salsas en el momento en el que vayamos a comer. Así no se oxidarán los alimentos y evitaremos contaminaciones cruzadas. Con respecto al emplatado, ya sabemos que la comida no solo entra por la boca, también lo hace por los ojos. Por eso debemos intentar, en la medida de lo posible, que nuestro tupper sea visualmente apetecible. Siempre, claro está, respetando las proporciones adecuadas de cada tipo de alimentos.

¿Y qué alimentos deberíamos incluir para una dieta equilibrada? No deben faltar las legumbres, las verduras, las frutas ni tampoco aquellos alimentos que sean fuente de proteínas, así como los lácteos. En este sentido, recuerdan que lo mejor es optar por productos estables e higienizados: priorizar los quesos curados a los frescos, llevar postres o lácteos industriales a caseros, etc.

Por último, aunque somos muy partidarios de la comida de aprovechamiento, si no te has comido todo el contenido del tupper y lo llevas de vuelta a casa, cómetelo para cenar o al día siguiente, pero intenta que no pasen más de 48 horas, ya que, aunque lo hayas llevado en un bolso acondicionado para este tipo de recipientes, puede haber estado sometido a varios cambios de temperatura. Por eso tampoco es recomendable congelar las sobras de tu tupper.

Siguiendo estos consejos, comer fuera de casa puede convertirse en una actividad saludable y que nuestra alimentación no se vea resentida. ¡Viva la vida sana!