Llevamos dos meses confinados en casa. Puede que durante este tiempo hayas intentado mantenerte en buena forma física a través de las clases en Instagram o de la plataforma MYENJOY! HOME comiendo sano e ingeniándotelas para convertir tu salón en un centro deportivo, pero, desde luego, no ha sido sencillo. Pocas personas se han salvado de sentir molestias o dolores musculares durante la cuarentena, de ganar algún kilo de más o de esa sensación de cansancio acuciante aunque a priori no hayamos hecho ‘nada’ durante el día.
Por eso, ahora que podemos hacer deporte al menos una hora al día (dependiendo de la provincia en la que residas tendrás unas condiciones u otras), es el momento de ir recuperando poco a poco el fondo físico y emocional perdido. ¿La mejor forma de hacerlo al aire libre? Caminar. Si durante la cuarentena has llevado un estilo de vida más sedentario del habitual o no solías salir a correr, andar una hora al día se antoja la forma más saludable de volver a ponerse en forma; no obstante, si decides correr, utiliza la técnica de andar con correr, es decir dar paseos con pequeñas carreras de corta distancia (aquí tienes consejos para volver a correr tras la cuarentena).
No hace falta forzar, porque caminar una hora al día tiene muchísimos beneficios para nuestro cuerpo y también para nuestra mente. Después de sesenta días de sedentarismo, caminar nos ayudará a ir aclimatando nuestro cuerpo de manera progresiva hacia la llamada ‘nueva normalidad’ y a prevenir lesiones. Pero salir a caminar no significa salir a pasear.
Cuando salimos a pasear lo hacemos de manera distendida, sin rumbo fijo y con el único objetivo de disfrutar del placer de sentir el aire en la cara o departir con tranquilidad con nuestro acompañante. Pero salir a caminar es otra historia. Fija tu recorrido en tu cabeza antes de salir y ve ampliándolo con los días.
Puedes empezar poco a poco e ir incrementando el tiempo y la intensidad conforme veas que vas ganando fondo físico, siempre de acuerdo a las capacidades de cada uno para evitar la frustración y las lesiones.as.
Muchas personas piensan que no hace falta calentar antes de salir a caminar, pero sigue siendo radicalmente imprescindible al igual que en todo tipo de actividad física. Dedica unos minutos previos a la caminata a realizar ejercicios de movilidad articular (circunducción de tobillos, caderas y hombros) y a hacer estiramientos dinámicos.
Lo ideal es realizar este tipo de ejercicio de 3 a 4 días a la semana, dejando algún día de descanso entre medias, sobre todo al principio.
Aunque esto siempre deberíamos tenerlo en cuenta, si salimos a caminar además con el objetivo de perder algunos de los kilos ganados, debemos saber que solo perderemos peso si logramos un déficit calórico entre lo que ingerimos y lo que gastamos.
Las mejores horas del día para caminar son las primeras de la mañana y las últimas de la tarde. Si decides salir a caminar por las mañanas, este ejercicio te ayudará a coger energía para el resto de la jornada, mientras que si eres de tardes puedes conseguir deshacerte de las tensiones del día y te ayudará a conciliar mejor el sueño.
Los primeros días que salgas a caminar puedes notar agujetas, calambres y sentirte más cansado. No te preocupes, es totalmente normal, pues los efectos que la vida sedentaria y el estrés y la ansiedad han causado en nuestros músculos y huesos durante la cuarentena siguen estando ahí. En contrapartida, desde el primer momento empezarás a liberar endorfinas, esas sustancias químicas que harán que te sientas más feliz y que te empujarán a seguir haciendo ejercicio. Verás cómo tu autoestima aumenta y, por tanto, también tu bienestar.
Además, cuando andas a buen paso, físicamente notarás cómo mejoras en musculatura, ya que tu cuerpo transformará los ácidos grasos en energía para poder realizar el ejercicio. Esto es, perderás grasa y ganarás en musculatura, logrando una figura más tonificada y definida. Caminar, asimismo, también fortalece nuestro corazón porque aumenta su resistencia y beneficia a la circulación.
Si sales a caminar de manera constante, verás cómo todos estos dolores musculares propios del sedentarismo van desapareciendo, mejora tu circulación, te ves mejor delante del espejo y, además, tu estado mental se encuentra en mejor forma que nunca. ¡A por ello!