Dicen (acertadamente) que somos lo que comemos, y según lo que ingiramos, así viviremos. Así que, ¿por qué no dotar a nuestro cuerpo de todos los hábitos y nutrientes correctos y necesarios para rendir deportivamente al máximo? Aunque muchas veces sea algo que pasamos por alto, os aseguramos que alimentarnos adecuadamente es fundamental para un buen rendimiento deportivo. Por supuesto, comer bien es esencial para cualquier persona, pero una persona deportista quema muchas calorías que una que no hace deporte, por lo que puede consumir una mayor cantidad de alimentos que una persona que lleva un estilo de vida más sedentario. A este respecto, obviamente un deportista de alto rendimiento requerirá mucha más energía que aquellos que realicen actividad física moderada, y unos que realicen actividad física moderada requerirán más energía que aquellos una persona sedentaria. Dicho esto, ¿qué tipo de alimentos debemos consumir?
Por un lado, los hidratos de carbono son imprescindibles para la práctica deportiva. El arroz, la pasta, la patata, el pan, las frutas o los cereales, por ejemplo, pueden ser nuestra ‘gasolina’, ya que a través de la ingesta de estos alimentos podemos evitar problemas como hipoglucemia o la fatiga. Por otro lado, para aportar a nuestro organismo la energía que requiere para rendir adecuadamente también son básicas las proteínas y las grasas saludables. En el caso de las proteínas, las encontramos fácilmente en el huevo, el pescado o la carne; en cuanto a las grasas saludables, los frutos secos o aceite de oliva virgen extra, entre otros, pueden ser nuestros ali
Por último, la hidratación es no importante, sino importantísima, no solo para mejorar nuestro rendimiento deportivo, sino para evitar problemas como la deshidratación o la hipertermia.
De este modo, la cantidad de alimentos de este tipo que debemos consumir depende de muchos factores: de la persona, su edad, el tipo de deporte que practique, la intensidad con la que lo haga o su duración. Por ello, aunque esto puede servirnos de orientación, lo óptimo sería que contáramos con un especialista en nutrición que analizara nuestro caso particular.
El antes y el después
A pesar de que la personalización de esta dieta es vital para un correcto funcionamiento de la misma, sí que existen algunas pautas comunes que podemos aplicar para el antes y el después de la práctica deportiva:
Antes del entrenamiento
para mejorar nuestro rendimiento deportivo, antes del entrenamiento se recomienda estar adecuadamente hidratados (¡no nos olvidemos de este punto!) y haber comido aproximadamente dos horas antes de empezar la práctica deportiva. Si no es posible, al menos que esta comida no sea muy copiosa ni se tomen alimentos grasos o con un alto contenido en fibra para no impedir una correcta digestión. Para asegurarnos energía, la glucosa es fundamental, y esta la extraemos de los alimentos ricos en hidratos.
Después del entrenamiento
una alimentación adecuada es fundamental para una correcta recuperación tras el ejercicio. Para ello, debemos continuar hidratándonos y aportar nutrientes a nuestro organismo. Aunque como hemos dicho depende de la práctica deportiva que hayamos realizamos, en general debemos reponernos con hidratos de carbono, proteínas y sodio. Un batido, fruta o queso fresco son algunas ideas.
Como vemos, nuestro rendimiento deportivo depende en gran medida de nuestra alimentación. Para saber exactamente qué es lo que necesitas, no hay que dudar en consultar con un asesor deportivo o nutricionista para que podamos adaptar esta guía a nuestras necesidades, hábitos y rutinas
