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¿Surf solo en verano? Este deporte también se vive en invierno

Practicar surf en invierno es un deporte que combina entrenamiento, resistencia y diversión. Exploramos algunos de los mejores spots de España y Portugal.

Cuando pensamos en deporte en invierno, a muchos nos viene a la cabeza bien abrigaditos o esquiar en la nieve. Pero hay un deporte que, aunque no sea el primero que se nos viene a la mente, vive su mejor época durante la temporada fría: el surf. Sí, como lo lees. Lejos de desaparecer por las bajas temperaturas, las olas del mar crean condiciones ideales para los aficionados y profesionales del surf. En España, y también en otros países, el surf de invierno se ha convertido en una tradición y en un auténtico desafío de entrenamiento. 

En España, uno de los ejemplos más claros de surf invernal es La Invernal de Laredo, que se celebra en la Playa de La Salvé (Cantabria). Este campeonato abierto reúne tanto a surfistas nacionales como internacionales y es considerado un referente del surf de invierno europeo. 

El evento combina competición y ambiente festivo, con categorías masculina y femenina, y premios para los mejores surfistas. La importancia de este campeonato radica en que marca el inicio de la temporada competitiva de invierno en España, atrayendo a surfistas de toda Europa en busca de olas potentes y sesiones memorables. 

Surf invernal más allá de Cantabria 

Además, en el norte de España, el País Vasco ofrece algunos de los mejores spots para surfear en invierno. Localidades como Mundaka y Zarautz se convierten en destinos icónicos para practicar este deporte durante los meses fríos, gracias a olas largas, consistentes y desafiantes generadas por las borrascas atlánticas.  

Al otro extremo, las Islas Canarias permiten surfear todo el año. Spots como El Quemao, en Lanzarote, o El Confital y La Cícer, en Gran Canaria, mantienen olas constantes incluso en invierno, con temperaturas más templadas que las costas atlánticas del norte, ideales para quienes quieren desafiar el mar sin sufrir demasiado el frío.  

Portugal: olas invernales junto a casa 

Nuestro vecino Portugal también es un referente para surfistas invernales. Playas como Supertubos (Peniche) o Nazaré ofrecen olas enormes y consistentes durante todo el invierno, siendo escenario de competiciones de este deporte y sesiones de entrenamiento extremo como el formato Wave of the Winter, en Ericeira, donde se premian las mejores olas del invierno y fomentan la participación de surfistas locales e internacionales. Y es que nuestro país vecino es ideal para surfistas que buscan variedad y calidad de olas sin alejarse demasiado de España, y cuenta con una comunidad de surf muy activa incluso en enero. 

Surf invernal en otros rincones del mundo 

Pero además de los eventos en España y Portugal, existen competiciones internacionales de surf en invierno en puntos un poquito más alejados. Uno de los más conocidos es la World Surf League (WSL). Su temporada oficial empieza a finales de enero o principios de febrero, con pruebas en Hawái, donde las olas invernales del North Shore son legendarias. Asimismo, los World Junior Championships, celebrados a finales de enero en lugares como Filipinas, reúnen a los mejores surfistas jóvenes del mundo. 

Estas competiciones demuestran que el surf invernal no es minoritario, sino un deporte con eventos consolidados y con reconocimiento internacional. Porque practicar este deporte en enero no es solo diversión: es un verdadero entrenamiento físico y mental. Entrar al agua implica: 

  • Resistencia y fuerza: remar y mantener equilibrio en olas frías 
  • Concentración y toma de decisiones rápidas: leer el mar, anticipar las olas 
  • Adaptación técnica: ajustar el estilo a las condiciones cambiantes 

Este entrenamiento integral fortalece el cuerpo y la mente, mejorando la coordinación, la resistencia cardiovascular y la gestión emocional. Es un ejemplo de cómo el deporte puede mantenerse activo durante el invierno, sin importar el frío. 

Además, el surf invernal también es una experiencia social y cultural. Las playas se llenan de comunidades apasionadas que comparten consejos, sesiones y entusiasmo por las olas, creando un ambiente único. Desde Laredo hasta Nazaré, pasando por Canarias o Mundaka, los surfistas de invierno demuestran que moverse no depende del clima, sino de la actitud.