Waldi, la primera mascota olímpica
En los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 se presentó al mundo la primera mascota oficial de la historia olímpica: Waldi, un perro de raza dachshund o teckel, conocida por su resistencia, agilidad y tenacidad, cualidades relacionadas con el espíritu que debe tener el deporte. La mascota fue diseñada por Otl Aicher, un renombrado diseñador gráfico alemán que apostó por un diseño colorido y estilizado, con un cuerpo largo que representaba un maratón, una disciplina clave de los Juegos.
Waldi, con su apariencia amigable y colores alegres, encarnaba un mensaje de optimismo, apertura y paz, valores que los organizadores querían destacar en estos Juegos Olímpicos, ya que Múnich 1972 buscaba distanciarse de la sombra del pasado, proponiendo una imagen de Alemania moderna y acogedora