Hoy en día, son muchísimas las opciones de zapatillas que tenemos para entrenar. Seguramente llegues a un punto donde estés en una tienda y te preguntes: ¿qué tipo de zapatilla me compro? En este artículo vamos a tratar de darte una solución para esa pregunta. Lo primero, para elegir adecuadamente tu calzado debes saber qué tipo de actividad o entrenamiento vas a realizar con ese calzado. No es lo mismo hacer un entrenamiento de fuerza en el gimnasio que hacerlo en la calle o utilizar dicho calzado para correr.
Si eres un asiduo del running, tenemos que analizar varios factores a la hora de escoger bien el calzado.
hay que tener en cuenta si eres pronador/a (tiendes a apoyar más sobre tu parte interna del pie), supinador/a (apoyo más externo) o tienes una pisada neutra. Dependiendo de la tipología de pisada que tengas, deberás elegir un tipo de zapatilla u otra. Las zapatillas para corredores pronadores/as suelen tener un refuerzo en la parte interna del calzado, mientras que las zapatillas para supinadores/as lo tendrán en la parte externa.
correr no es el mejor deporte para aquellas personas que tienen sobrepeso, por el daño que pueden sufren las articulaciones. No obstante, para aquellas personas que son más pesadas, las zapatillas suelen tener un “boost” (amortiguación) más grande.
al contrario de lo que pensamos, no hay superficies con un mayor impacto, sino que lo más importante a la hora de calificar el impacto son factores como la alineación de los segmentos o la posición del apoyo. La evidencia científica no ha encontrado relación entre la superficies y mayor riesgo de lesión.
los últimos estudios científicos nos dicen que zapatillas compuestas de un sistema de amortiguación con placa de fibra de carbono, pueden reducir tu coste energético un 4%, y, por lo tanto, hacer que tu ritmo de carrera en distancias largas mejore ligeramente. Por otro lado, si tu objetivo es el entrenamiento de fuerza, debemos considerar otra serie de factores.
Cuando hablamos de entrenamiento de fuerza, sobre todo nos vamos a referir a ejercicios que estén relacionados con el tren inferior, donde el calzado tenga una mayor influencia. Ejercicios como sentadilla, peso muerto, zancadas, etc. Para un entrenamiento de fuerza, vamos a centrarnos en tres zapatillas:
es un tipo de zapatilla, que tiene una elevación del talón. Además, proporciona una gran estabilidad al ser una zapatilla algo más alta y muchas tienen un cierre en el tobillo. Esta opción es interesante por la estabilidad de la que ya hemos hablado, pero también aquellas personas que tengan un grado de movilidad bajo van a tener una pequeña ayuda por esa elevación del talón y, por ello, en movimientos como la sentadilla el rango de movimiento será mayor. La principal desventaja que puede tener este tipo de calzado será esto último, que, al ayudar a tener un rango de movimiento mayor, en condiciones naturales sin calzar no veremos una transferencia y no se mejorará en este aspecto. Para entrenar con pesos altos y competir, este calzado es el más fiable por su estabilidad y seguridad.
esta opción es interesante por la transferencia de fuerzas que se realizan hacia el suelo. Al no tener una gran amortiguación como una zapatilla de correr, podremos empujar de una forma más eficiente. La desventaja de este calzado la encontramos en que las personas con menor movilidad tendrán problemas para realizar movimientos completos y no son tan estables como las zapatillas de halterofilia.
este tipo de calzado es lo más parecido a entrenar descalzo. ¿Qué beneficios puede tener? Una mayor transferencia de fuerzas y sobre todo una mayor activación de la musculatura de la planta del pie. Si no puedes entrenar descalzo en el gimnasio, este tipo de zapatilla es una gran alternativa. ¿Qué desventajas tiene? Si tienes movilidad reducida, no tendrás esa ayuda extra de las zapatillas con una elevación en el talón.
Nos hemos quedado con estas tres opciones para un entrenamiento de fuerza en el gimnasio. Sin embargo, si tu modalidad es algo más dinámica y te gustan los entrenamientos funcionales, entonces deberías buscar un calzado más hibrido, que pueda adaptarse mejor a otras necesidades como correr o saltar. Una zapatilla que pueda absorber algo mejor el impacto y proteja más tus articulaciones.
Para concluir, hemos intentado hablar de los factores más importantes a tener en cuenta eligiendo una zapatilla para tu entrenamiento. No obstante, creemos que el calzado es algo bastante subjetivo, donde la comodidad es algo clave para poder rendir. Ten en cuenta todos estos aspectos que hemos comentado, ya que son motivos basados en la evidencia científica, pero, sobre todo, busca tu comodidad entrenando.