Dicen los expertos que en Navidad cada español engorda, de media, entre 3 y 5 kilos. Los compromisos sociales, nuestras ganas de disfrutar en familia y amigos y las ganas de probar manjares que habitualmente no consumimos son algunos de los factores que influyen en nuestra alimentación y hacen que ganemos peso durante las fiestas navideñas. Y es que ya sabemos que en España la cultura de la celebración pasa por comer y beber en compañía. Y puede seguir siendo así, por supuesto, pero mucho mejor si lo hacemos teniendo en cuenta una serie de pautas para evitar esos atracones que tan mal nos sientan y de los que luego nos solemos arrepentir en la cuesta de enero. Toma nota y ¡disfruta de una sana Navidad!
Autoconciencia y planificación
Ser conscientes de que se acercan estas fechas y lo que suponen a nivel nutricional es el primer paso. Intenta no obsesionarte con la comida ni con tu peso, piensa que es una época en la que solemos reunirnos con familiares y amigos que hace tiempo que no vemos y eso merece celebrarlo, aunque, eso sí, con autocontrol. No te culpabilices en exceso, date un permiso (con moderación) en las ocasiones especiales y el resto de días lleva una alimentación saludable sin contemplaciones.
Come de todo, pero con moderación
Puedes olvidarte por un día de los porcentajes de hidratos, proteínas y grasas y probar lo que tienes delante en la mesa, pero siempre con moderación. Para ello, sé consciente de los alimentos que tienes delante. En este tipo de reuniones es habitual comer sin ni siquiera darnos cuenta, al estar distraídos entre risas y múltiples conversaciones, pero es vital estar pendiente de lo que estamos ingiriendo para no darnos el tan temido atracón. Además, intenta comer despacio, saboreando bien cada bocado. Que el ansia de ver tantas cosas en la mesa no te ciegue: hay comida de sobra para todos, seguro. Mastica bien la comida para que la sensación de saciedad no te llegue cuando sea demasiado tarde.
Más no siempre es mejor
Si eres el responsable de hacer la comida o la cena o de pedir en un restaurante, sigue la máxima de menos es más. Intenta que las raciones sean moderadas y no tan abundantes que dé pena dejarlas en el plato y acaben en tu boca aunque no puedas más. Gestiona el tamaño de las raciones y no comas por compromiso. Cuando estés saciado, deja de comer.
No te saltes comidas
La frase “Hoy mejor no desayuno que luego voy a comer mucho y así compenso” o “Hoy como poco, que el día que me espera va a ser fuerte y así hago hueco en el estómago” hay que erradicarla de una vez por todas. Los ayunos en estos casos, tanto por “compensar” como por “hacer hueco”, no suelen favorecernos en absoluto, ya que es más que probable que lleguemos a la comida o cena en cuestión con el estómago vacío, el hambre se apodere de nosotros y demos un recital que nos lleve a perder el control en la mesa y echemos al traste nuestra alimentación.
Vigila el alcohol
Una cerveza para el aperitivo, vino durante la comida, champán en el postre y un gin-tonic en la sobremesa. ¿Te suena? Durante las fiestas navideñas el consumo de alcohol se dispara, algo que debemos limitar de manera consciente. Si no puedes evitarlo, ya que muchas cenas se prestan a ello, sí que debes controlarlo y alternarlo, por ejemplo, con agua, para mantenerte hidratado y saciar la sed. De hecho, otro de los consejos de cara a Navidad es simplemente ¡beber agua! Entre tantos tipos de bebida muchas veces esta pasa a un segundo plano y es la que nos ayudará a tener mejores digestiones y controlar la sensación de saciedad. Asimismo, es importante limitar también la ingesta de bebidas azucaradas.
Turrones, bombones… Dulce tentación
Una de las principales bombas calóricas de la Navidad en nuestra alimentación son los turrones, mantecados, mazapanes, bombones y otros dulces que copan nuestras mesas y sobremesas. Se recomienda ser selectivos, elegir el que más nos guste y no atiborrarnos. Puestos a elegir, mejor el tradicional turrón duro o blando a base de almendras, por ejemplo, en lugar de los que están hechos a base de chocolate y derivados o de mantecados y polvorones.
Siguiendo estos consejos de alimentación y, por supuesto, no dejando de lado el deporte (¡eso nunca!) puedes hacer de esta Navidad una época igual de saludable que el resto. Si ganas unos kilillos, no te preocupes, en cuanto vuelvas a tu rutina y con un poco de fuerza de voluntad puedes volver a tu peso normal. ¡Que disfrutes de unas Felices Navidades!
