Cuando buscamos información sobre cómo perder peso, nos exponemos a muchos malos consejos que nos llegan a través de las redes sociales o de artículos de dudosa fiabilidad. Lo cierto es que hay prácticas muy difundidas que no son efectivas y hasta pueden provocar el efecto contrario al deseado. Te contamos cuáles son las falsas creencias más frecuentes a la hora de alimentarse bien y perder peso.
1. ¿Debes tomar tres litros de agua al día?
El agua es salud. De eso no hay duda. Una buena hidratación regula la temperatura corporal y ayuda a los riñones a drenar las toxinas. El agua lubrica los tejidos y el sistema nervioso central, entre otras muchas funciones importantísimas. Pero ¿es cierto que necesitamos tres litros de agua por día? La respuesta es: ¡no! La cantidad de agua necesaria depende de varios factores: la edad, la complexión física, el clima del lugar en el que habitas. Cada uno debe encontrar su medida, pero de ninguna manera es bueno forzarse a ingerir una cantidad exagerada de líquidos para perder peso.
2. Si hago dieta vegetariana, pierdo peso
La dieta vegetariana exige un gran esfuerzo. Porque no se trata solamente de suprimir las carnes, sino que es necesario rediseñar por completo los hábitos nutricionales e incorporar una gran cantidad de alimentos para contar con todos los nutrientes que necesitamos. Con comer vegetales no basta: hay muchos vegetarianos que, por no llevar una dieta equilibrada, se exceden en el consumo de harinas, aceites no saludables y azúcares y, lejos de perder peso, lo ganan, aunque no ingieran grasas de origen animal.
3. Si controlo las calorías, pierdo peso
Por supuesto que ingerir menos calorías de las que se gastas es indispensable para perder peso. Pero a veces no es suficiente, hay una cantidad de otros factores que pueden incidir en los casos de obesidad: desequilibrios hormonales, el mal funcionamiento de las tiroides y la genética pueden ser causantes de obesidad, y cuando es así, se requieren tratamientos específicos más allá de las dietas. Además, cada persona tiene una tasa metabólica diferente, lo cual incide en el ritmo con el que quema sus calorías.
4. El desayuno es la comida más importante del día
Hasta hace poco tiempo se repetía que era imprescindible comenzar el día con un nutrido y copioso desayuno. Ahora, a la luz del descubrimiento de la renovación celular que se produce en las horas de ayuno, el tema del desayuno se plantea de otra forma:
No es necesario que sea la comida más abundante del día.
Te lo puedes saltar (a menos que tu médico te indique lo contrario).
Desayunar lo más tarde posible puede ayudar a reducir las calorías diarias.
5. Lo mejor es comer varias veces en el día
Alimentarse con porciones muy pequeñas varias veces por día es una modalidad que no tiene un impacto específico en la salud ni ayuda a perder peso. Es más, a veces, esa dispersión de comidas suma muchas más calorías al final del día. Así que no es una costumbre a la cual aferrarse ciegamente. Una mejor estrategia es respetar horarios regulares para las comidas.
6. Reemplazo por alimentos “dietéticos”
Hoy en día, encontramos en el mercado una enorme oferta de productos dietéticos, bajos en grasa, light. Pero ¿adivina qué? La mayoría de esos quesos, galletas, barras energéticas y cereales “light”, engordan tanto como sus versiones tradicionales. Esto es lo que sucede con los alimentos procesados “light”:
- Tienen un 30% menos de calorías que en su versión normal. Pero en alimentos muy calóricos, ¡esa reducción no significa nada! Siguen siendo muchas calorías.
- Los que se promocionan como “0% en grasas” tienen más sal y azúcar añadida para compensar en sabor.
- Como son presentados como “light”, es probable que no te controles y comas mucho más.
Los únicos alimentos que son indiscutiblemente sanos son las frutas y las verduras frescas.
7. Los huevos suben el colesterol
Unas décadas atrás, la ciencia creía que los huevos aumentaban peligrosamente el colesterol y se recomendaba no comer más de dos o tres por semana. A la luz de los nuevos estudios científicos, hoy sabemos que este alimento es un gran aliado de la buena salud que nos proporciona proteínas de un gran valor biológico y nos podemos beneficiar de sus nutrientes como, por ejemplo, sus vitaminas hidrosolubles y liposolubles.
La Organización Mundial de la Salud recomienda comer, al menos, un huevo por día; y a menos que el médico indique lo contrario por alguna afección en particular, una persona sana puede consumir hasta tres huevos por día.
8. Las bebidas light te ayudan a llevar la dieta
Es uno de los engaños más frecuentes. En los zumos y refrescos light, el azúcar es reemplazado por edulcorantes que, en efecto, tienen muy pocas calorías. El problema es que muchas personas consumen grandes cantidades de bebidas dietéticas para poder soportar la dieta. Pero eso es un gran error para perder peso, porque recientemente se descubrió que los edulcorantes contenidos en estas bebidas alteran los mecanismos que controlan nuestra sensación de hambre. Dicho de otra manera: más edulcorante, ¡más apetito!
Bibliografía
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Actualización sobre Alimentación Saludable.
https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet - Organización Mundial de la Salud (OMS). Alimentación Saludable y Coronavirus.
https://www.who.int/es/campaigns/connecting-the-world-to-combat-coronavirus/healthyathome/healthyathome—healthy-diet - National Library of Medicine. Artículo de divulgación científica: Frecuencia de las comidas y balance energético.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9155494/
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Actualización sobre Alimentación Saludable.
