Estamos en esa época del año en la que bajan las temperaturas y los virus empiezan a circular por colegios, oficinas y hogares. Es el momento en el que más resfriados, catarros y faringitis aparecen. Según la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), cada adulto puede padecer entre dos y cuatro resfriados al año, mientras que en los niños esta cifra puede alcanzar hasta ocho episodios.
La buena noticia es que el cuerpo cuenta con una defensa natural: el sistema inmunitario, y el deporte puede ser uno de sus mejores aliados. Moverse con regularidad mejora la capacidad del cuerpo para responder frente a virus y bacterias. En palabras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la actividad física “refuerza el sistema inmunitario y reduce el riesgo de enfermedades respiratorias”.
Pero no todas las personas se benefician de igual manera. Las necesidades y los efectos varían según la edad. Por eso, hoy te contamos cómo mantener fuerte y activa a toda la familia durante los meses más fríos.
Niños y niñas: defensas que se entrenan jugando
En la infancia, el movimiento no solo ayuda al desarrollo físico, sino también al fortalecimiento del sistema inmunitario. Un estudio de la Universidad de Helsinki (2020) demostró que los niños que practican actividad física al aire libre de forma regular tienen mayor diversidad microbiana en la piel y el intestino, lo que se asocia con un sistema inmunitario más robusto.
El deporte mejora la circulación, reduce el estrés y favorece un descanso reparador, todos factores clave para unas defensas fuertes. La clave está en que el ejercicio sea moderado y divertido: juegos de equipo, natación, baile o psicomotricidad.
Consejo Enjoy!: Evita el sedentarismo en tardes de lluvia. Un rato de juego activo en casa, con música, retos o circuitos, vale mucho más que una tarde de sofá y pantallas.
Padres y madres: movimiento contra el estrés y las infecciones
El ritmo de vida en otoño puede ser intenso: trabajo, deberes, comidas, horarios. Pero incluso en medio del caos, reservar tiempo para moverse es una inversión en salud. El ejercicio regular moderado (unos 150 minutos semanales, según la OMS) mejora la respuesta inmunitaria al aumentar la producción de linfocitos T y anticuerpos.
En cambio, el sedentarismo y el estrés crónico elevan el cortisol, una hormona que debilita las defensas. Un estudio del Journal of Sport and Health Science (2022) mostró que los adultos físicamente activos tienen un 40% menos de riesgo de sufrir infecciones respiratorias comunes.
Consejo Enjoy!: Las clases colectivas o el entrenamiento exprés de media hora son opciones ideales para mantener la constancia. La regularidad es más importante que la intensidad.
Abuelos activos: inmunidad en movimiento
Con los años, el sistema inmunitario tiende a volverse menos eficaz, un proceso conocido como inmunosenescencia. Sin embargo, el ejercicio puede retrasar este envejecimiento inmunológico. Un estudio de la Universidad de Birmingham (2018) mostró que las personas mayores físicamente activas mantienen niveles de linfocitos T similares a los de adultos jóvenes.
Actividades como caminar, nadar, practicar aquagym o pilates suave ayudan a mejorar la circulación, el equilibrio y la función respiratoria sin sobrecargar las articulaciones. Además, favorecen la socialización y el bienestar emocional, factores que también fortalecen las defensas.
Consejo Enjoy!: Invita a los abuelos a una caminata o clase en grupo. El ejercicio compartido mejora la motivación… y el ánimo.
Una defensa común: moverse juntos
El ejercicio es aún más beneficioso cuando se vive en familia. No solo fortalece la salud física, sino también el vínculo emocional. Realizar actividades conjuntas, como excursiones de fin de semana, rutas en bicicleta o incluso un paseo diario después de cenar, mejora el ánimo y la inmunidad colectiva.
Según la Asociación Americana de Psicología, las familias activas presentan menores niveles de ansiedad y estrés, lo que repercute directamente en la función inmunológica. Además, los niños cuyos padres practican deporte tienen hasta el doble de probabilidades de mantener el hábito en la edad adulta.
Consejo Enjoy!: Crea un reto familiar de movimiento: sumar pasos, probar una nueva actividad cada semana o asistir juntos a una clase. ¡La motivación compartida multiplica los beneficios!
Y no olvides…
El deporte es un pilar esencial, pero las defensas se construyen día a día con un conjunto de buenos hábitos:
– Dormir entre 7 y 9 horas según la edad.
– Mantener una dieta rica en frutas, verduras, proteínas y cereales integrales.
– Evitar el exceso de azúcar y alcohol.
– Hidratarse, incluso cuando no se tenga sed.
Moverse es una de las formas más efectivas y naturales de fortalecer las defensas de toda la familia. Esta temporada de otoño/invierno, haz del ejercicio una rutina compartida. Ya sea en el gimnasio, en casa o al aire libre, cada minuto de movimiento es una dosis de energía y salud. Porque en Enjoy! creemos que la mejor medicina es vivir activo, juntos.