Ser padre o madre es una de las experiencias más transformadoras de la vida, pero también supone un revulsivo en la vida personal. Nuestra rutina ya no es la misma y toca adaptarse a la nueva realidad, también en lo que al deporte o ejercicio se refiere. Con horarios mucho más ajustados, noches de poco sueño y un sinfín de responsabilidades, encontrar tiempo y energía para entrenar puede parecer una misión imposible. Sin embargo, volver a la actividad física no solo es posible, sino que también es clave para sentirse bien y afrontar la crianza con más vitalidad.
Te damos una serie de consejos para que la paternidad y la maternidad no sean un obstáculo (al menos, no uno inmenso) para ponerse en forma:
1. Ponte objetivos realistas y flexibles
Si antes de tener hijos entrenabas cinco días a la semana, quizás ahora te cueste mantener ese ritmo. En lugar de frustrarte, adapta tus expectativas y empieza con metas alcanzables, como dos o tres sesiones semanales. La clave está en la constancia, no en la cantidad. Puedes empezar con sesiones de 20-30 minutos y, en el caso de las madres parturientas, priorizar la recuperación del suelo pélvico. Según la Sociedad Española de Medicina del Deporte, en el caso concreto de mujeres que han dado a luz, la actividad física ayuda a reducir en un 40% el riesgo de fatiga crónica postparto.
2. Convierte el deporte en un hábito diario
El truco está en integrar la actividad física en tu rutina sin que se sienta como una obligación más. Puedes optar por caminar (una hora de paseo puede quemar hasta 200 calorías) o hacer running con el carrito del bebé, hacer estiramientos mientras juegas con tu hijo o hija o incluso realizar entrenamientos exprés de 15-20 minutos en casa. Según un estudio de la Universidad de Granada, el 65% de los padres y madres que mantienen pequeñas rutinas de ejercicio tras tener hijos se sienten con más energía y menos estrés.
3. Entrena con tu bebé
Si te cuesta encontrar un momento para entrenar a solas, como decimos, involucra a tu hijo. Desde paseos activos hasta sesiones de yoga con el bebé, hacer deporte juntos no solo te ayudará a mantenerte en forma, sino que también fortalecerá vuestro vínculo y fomentará un estilo de vida saludable desde pequeños. El baby fitness está en auge, y muchas familias afirman que esta práctica les ayuda a combatir la ansiedad y el cansancio de la crianza.
4. Prioriza ejercicios funcionales
Aunque por supuesto siempre nos encanta verte por tu gimnasio Enjoy!, puedes incluir también otras rutinas adicionales al gym para mantenerte en activo. Jugar con tu hijo en el parque, subir escaleras en lugar de usar el ascensor o hacer ejercicios de fuerza mientras ves la televisión pueden marcar la diferencia. De hecho, un estudio de la Universidad de Barcelona concluyó que los padres y madres que caminan al menos 30 minutos al día experimentan menos dolores musculares y mejoran su estado de ánimo.
6. No te castigues por los días en los que no puedas entrenar
La crianza es impredecible y habrá momentos en los que no logres cumplir con tu plan de ejercicio. En lugar de desmotivarte, acepta esos días como parte del proceso y retoma la actividad cuando puedas. La clave es la perseverancia, no la perfección. Un 70% de los padres y madres que vuelven al deporte tras tener hijos reconocen que la mayor barrera es la presión de «hacerlo todo bien».
7. Descansa y cuida tu alimentación
El descanso y la alimentación son igual de importantes que el entrenamiento. Dormir bien (dentro de lo posible), mantenerse hidratado y llevar una dieta equilibrada te ayudarán a recuperar la energía y a rendir mejor en cada sesión de ejercicio. Algunos estudios han demostrado que los padres y madres que duermen menos de 6 horas diarias tienen un 30% más de probabilidades de sufrir fatiga prolongada.
Ser padre o madre y ponerse en forma: un equilibrio posible
Recuperar la forma física después de tener hijos requiere paciencia, organización y, sobre todo, cero presión sobre uno mismo. No se trata de volver al cuerpo de antes, sino de sentirse fuerte y saludable para afrontar el día a día con energía. Con pequeñas adaptaciones y un poco de creatividad, es posible incorporar el deporte a la rutina sin renunciar al tiempo con tu hijo. ¡El movimiento es vida, y compartirlo en familia lo hace aún más especial!
