enjoy!

4 mitos sobre el entrenamiento de fuerza para niños y adolescentes

niño con el puerto de fondo

Con las pautas correctas, este tipo de ejercicio, que va mucho más allá de levantar pesas, puede ser un componente clave para el bienestar de los más jóvenes.

De un tiempo a esta parte se habla mucho de los beneficios del entrenamiento de fuerza para personas de todas las condiciones y edades, pero cuando se trata de niños y adolescentes, los mitos no tardan en aparecer. Si alguna vez has escuchado que levantar pesas es peligroso para los más jóvenes o que puede afectar su crecimiento, es hora de dejar esos prejuicios a un lado. Con el enfoque adecuado, el entrenamiento de fuerza no solo es seguro para los niños, sino que puede ser una herramienta valiosa para su desarrollo físico y emocional. 

Exploramos algunos de esos mitos para desmitificarlos juntos. Vamos a ello: 

Mito 1: «El entrenamiento de fuerza detiene el crecimiento» 

Uno de los mitos más frecuentes sobre el entrenamiento de fuerza en niños es que puede interferir con su crecimiento. A menudo se teme que el levantamiento de pesas pueda dañar las placas de crecimiento, esas zonas de los huesos que determinan la altura final de una persona. La realidad, sin embargo, es bien diferente. 

La verdad: No hay evidencia científica que sugiera que el entrenamiento de fuerza frene el crecimiento de los niños. De hecho, cuando se realiza de forma correcta, puede incluso beneficiar al desarrollo óseo, ayudando en la prevención de fracturas y fortaleciendo el sistema esquelético de los más jóvenes. 

Mito 2: «Es peligroso para los niños» 

Otro mito común es que el entrenamiento de fuerza representa un alto riesgo de lesiones para los niños. ¿Quién no ha escuchado que es mejor esperar hasta la adolescencia para levantar pesas por miedo a los daños musculares o articulares? 

La verdad: Si se hace con la técnica correcta y bajo la supervisión adecuada, el entrenamiento de fuerza no solo es seguro, sino que, como decimos, puede prevenir futuras lesiones. Siguiendo pautas de expertos, los niños pueden beneficiarse enormemente de estos ejercicios, mejorando la fuerza, la estabilidad y la coordinación muscular. Además, la clave está en la progresión: no se trata de levantar pesas pesadas, sino de trabajar con el propio peso corporal y ejercicios funcionales que desarrollen fuerza de manera gradual. 

Mito 3: «Solo los adolescentes pueden hacer entrenamiento de fuerza» 

Muchos piensan que los más pequeños no deben involucrarse en actividades de resistencia hasta la adolescencia. Sin embargo, este enfoque limita el potencial de desarrollo físico de los niños. 

La verdad: El entrenamiento de fuerza no tiene una edad mínima, siempre que se adapte al nivel de cada niño. A partir de los 6 o 7 años, los niños pueden empezar con ejercicios que les enseñen a moverse de manera coordinada y a fortalecer sus músculos sin usar pesas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños deben participar en una variedad de actividades físicas, y el entrenamiento de fuerza es una de ellas, siempre y cuando sea supervisado y adaptado a su desarrollo. 

Mito 4: «El entrenamiento de fuerza no tiene beneficios para los niños» 

Algunas personas creen que los niños no se benefician del entrenamiento de fuerza porque, a diferencia de los adultos, no buscan aumentar su masa muscular. Pero los beneficios de este tipo de ejercicio van mucho más allá de simplemente “ponerse fuerte”. 

La verdad: El entrenamiento de fuerza mejora la fuerza general, la postura, la estabilidad y la coordinación. También es crucial para la prevención de la obesidad infantil, ya que aumenta la masa muscular y acelera el metabolismo. Además, tiene un impacto positivo en la autoestima de los jóvenes, ya que les ayuda a sentirse más seguros de sí mismos y a lograr objetivos, algo que es clave en su desarrollo emocional. Además, este tipo de entrenamiento también favorece el rendimiento en otros deportes, al mejorar la fuerza funcional y la resistencia muscular. 

 

Con supervisión y progresión es un entrenamiento como cualquier otro 

Siempre y cuando se haga con supervisión y el entrenamiento se adapte a las necesidades individuales de cada niño, no debe haber problemas. Además, es importante enfocarse en la técnica correcta, no en la cantidad de peso que pueden levantar. Porque el entrenamiento de fuerza para niños y adolescentes va mucho más allá de levantar pesas: saltar, colgarse o rodar, para los más pequeños, y hacer ejercicios de saltos, abdominales, flexiones, planchas o ejercicios con gomas, en el caso de los adolescentes, son algunos de los ejercicios que podemos incluir en este tipo de entrenamiento. 

Lejos de ser perjudicial, el entrenamiento de fuerza tiene mucho que ofrecer a los niños y adolescentes. Con la orientación adecuada, no solo ayuda a fortalecer sus cuerpos, sino que también mejora su bienestar general, desde la salud ósea hasta la confianza en sí mismos. Desmitificar estos mitos y entender la realidad sobre el entrenamiento de fuerza puede abrir las puertas a un desarrollo más saludable y equilibrado para los más jóvenes.