El sedentarismo infantil es un problema cada vez más frecuente que puede tener importantes consecuencias negativas sobre la salud de los más pequeños. En España, el 63,6% de los niños y niñas no cumple con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud de dedicar al menos 60 minutos diarios a practicar algún tipo de actividad física. Una cifra alarmante que es aún más acuciante en el caso de las niñas: el 70,4% de ellas no realiza ejercicio, frente al 56,5% de ellos.
Como podemos intuir, al igual que ocurre en los adultos, el sedentarismo infantil tiene importantes consecuencias sobre su salud física, mental y emocional. El primero de ellos: el sobrepeso. Según el estudio Pasos de la Fundación Gasol, en nuestro país más del 40% de los menores entre 6 y 9 años tiene sobrepeso. Este elevado índice de sobrepeso se produce debido a esta falta de ejercicio físico combinada con una alimentación deficiente, lo que puede provocar diversos problemas en la salud actual y futura de los más pequeños.
Bajo rendimiento académico, falta de autoestima, poca concentración, estrés, desánimo… Esos son algunos de los comportamientos y emociones consecuencia de este tipo de vida sedentaria. En este contexto, la Copa COVAP, iniciativa deportiva y educativa infantil promovida por COVAP, Cooperativa Ganadera del Valle de los Pedroches, y la Sociedad Española de Neurología (SEN), advierten de que el sedentarismo infantil conlleva consecuencias físicas, cognitivas y cerebrales.
El doctor Juan Carlos Portilla, neurólogo de la SEN, señalaba al portal Infosalus que los niños que realizan ejercicio en comparación con los sedentarios «ofrecen una mejor capacidad cognitiva, controlan los impulsos y la frustración, y están más motivados», a la vez que señala que “la nueva normalidad puede ser una buena oportunidad para que vuelvan a adoptar ese hábito al aire libre”. Y es que el confinamiento ha hecho estragos en muchos de los pequeños, que han visto reducido su tiempo de ocio al aire libre y mermados los amplios espacios de juego. Eso, sumado a las pantallas, han hecho que los hábitos de vida sedentarios se hayan incrementado en detrimento de la actividad física.
Como concluyó un estudio reciente publicado en la revista Lancet Psychiatry, los niños que presentan mayores índices de sedentarismo a los 12 años tienen mayores probabilidades de presentar depresión al cumplir los 18. Pero no solo hablamos de deporte: algunas actividades como caminar, tocar un instrumento o pintar también pueden ayudar a reducir estos síntomas depresivos, según la investigación.
Así las cosas, debemos incitar a los niños a seguir un estilo de vida activo y saludable. Ya sabemos que la actividad física tiene numerosos beneficios sobre nuestros hijos, así que ¿por qué no ayudarlos a cumplir con las recomendaciones practicando deporte en familia? Invítale a dejar de lado el ocio sedentario de vez en cuando (videojuegos, dibujos animados, etc.) y propón actividades físicas en espacios abiertos, escapadas, deportes como la bicicleta, los patines, jugar con la pelota, clubes de pádel, tenis, etc. Además, vigila su alimentación, como la cantidad, frecuencia y variedad de alimentos que consumen, e incúlcales un estilo de vida saludable desde pequeños. Así será más probable que, cuando crezcan, sean unos adultos más sanos y felices.