Las olas de calor cada vez más largas y frecuentes son ya un clásico cada verano. Los termómetros de nuestro país cada vez más marcan altísimas temperaturas en los meses estivales, y no solo como máximas, también como mínimas. En casos de calor extremo, sabemos que debemos protegernos de determinadas formas: mantenernos hidratados, evitar la exposición al sol y no hacer deporte en las horas centrales del día, etc. Esto nos ayudará a protegernos del tan temido golpe de calor. Pero este u otros problemas de salud como el agotamiento por calor, a pesar de ser las más conocidas, no son las únicas consecuencias negativas que las altas temperaturas tienen sobre nuestra salud. Aunque el golpe de calor es obviamente un problema grave asociado a las altas temperaturas, científicos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) advierten de que la mortalidad y las complicaciones asociadas al calor no se deben de forma directa a esta reacción del organismo: “El mayor impacto se relaciona con el agravamiento de otras patologías ya existentes, fundamentalmente cardiovasculares y respiratorias, si bien se ha encontrado un incremento en la mortalidad por causas renales, gastrointestinales e incluso neurológicas”. Si bien un calor moderado tiene numerosos beneficios para nuestro organismo (nos anima a salir, a tener relaciones sociales, etc.), las temperaturas extremas son un gran enemigo de nuestra salud. Para empezar, es un obstáculo para tener una mente sana. Según una revisión de un artículo científico publicado en 2021, la mortalidad relacionada con la salud mental crece un 2,2% por cada grado que aumentan las temperaturas. Otro estudio de 2022 del que se hace eco El País relaciona las olas de calor con un aumento de las visitas a urgencias en términos de salud menta. La falta de sueño, la irritabilidad o el estrés son otras consecuencias directas de las altas temperaturas en nuestra salud. Según diversos expertos, el calor provoca cambios en nuestro estado de ánimo y genera que estemos más malhumorados y agresivos. Distintos estudios han comprobado además que cuando hay olas de calor se dan más olas de crímenes y aumentan los feminicidios. Asimismo, los ciudadanos tienden a tocar más el claxon en la carretera cuando hace mucho calor, así como existe un incremento de un 20% de sufrir un accidente de tráfico. Los grupos de personas más sensibles a tener problemas de salud por el calor son aquellos que tienen más de 65 años y, más en concreto, las mujeres de más de 75 años. De igual modo, las embarazadas o aquellas personas que padezcan diabetes u otras patologías endocrinas, que tengan hipertensión, insuficiencia cardiaca, asma, EPOC, insuficiencia renal, cálculos renales, Parkinson, epilepsia, demencia, depresión, enfermedades agudas como diarrea, con discapacidades físicas o cognitivas y obesidad, así como personas con problemas de salud mental, son otros colectivos que deben proteger su salud especialmente ante el exceso de calor.
Qué hacer para proteger nuestra salud del calor
Como cada año, el Ministerio de Sanidad ha publicado en su página web su plan de prevención, en el que se recogen recomendaciones generales para hacer frente a las peligrosas olas de calor. Entre esta información que está al alcance de todos los ciudadanos, se incluyen consejos, mapas diarios de riesgo por altas temperaturas donde se pueden localizar las previsiones y el riesgo por provincia y otros ‘tips’ para prevenir los efectos de las altas temperaturas y disfrutar del verano con salud. En este post te contamos además qué hacer ante un golpe de calor; aquí, cómo hacer ejercicio en verano sin riesgos; y en este otro artículo te damos ideas para hacer ensaladas fáciles, saludables y fresquitas para aliviar el calor y cuidarte.
