El verano es una de las estaciones preferidas para la mayoría de la población. Vacaciones, más tiempo para dedicar a nuestros amigos y seres queridos, días más largos para dar rienda suelta a nuestras aficiones… Sin embargo, la llegada de las altas temperaturas también trae consigo una serie de riesgos para nuestra salud que debemos tener en cuenta, sobre todo en forma de olas de calor.[/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text]Aunque todos debemos prestar atención a las temperaturas extremas para prevenir posibles problemas de salud derivados de ellas, es cierto que existen varios grupos sobre los que hay que tener una especial vigilancia. Hablamos de personas mayores, personas enfermas o que tomen medicación, menores de cuatro años o personas que trabajen al aire libre, así como aquellas que tengan sobrepeso o tengan algún tipo de discapacidad.[/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text]Para evitar un golpe de calor que afecte a nuestra salud proveniente de las altas temperaturas, es conveniente seguir una serie de pautas y consejos. En este sentido, nos remitimos a este vídeo de la Organización Colegial de Enfermería que nos ayuda en forma de guía ilustrada a recordar todo lo que debemos hacer para protegernos del calor extremo:
Consejos para proteger nuestra salud del calor
- Evita la exposición al sol en las horas centrales del día. Esto es, de 12 a 17 horas.
- Tanto en casa como sobre todo a la hora de salir a la calle, usa ropa cómoda, holgada y transpirable, a ser posible, de color claro, y utiliza un calzado ligero.
- Usa sombrero o gorra y protege tus ojos con gafas de sol.
- No te olvides de la protección solar no solo cuando vayas a la playa o piscina, también para salir a realizar tus tareas cotidianas en la calle.
- Bebe frecuentemente, incluso si no tienes sed, hasta 1,5 o 2 litros al día. Además de con agua, puedes hidratarte también con zumos o bebidas isotónicas.
- No abuses de bebidas con cafeína, alcohol o bebidas azucaradas.
- Haz comidas frías.
- En casa, baja las persianas y cierra las ventanas. Además, evita el uso de aparatos que produzcan calor. Hablamos de horno, secador o tostadora, por ejemplo, ya que hacen que aumente la temperatura del ambiente. Ten en cuenta también que el ventilador, a partir de los 35 grados, solo mueve el aire.
- Reduce la actividad física y evita el deporte en exteriores en las horas de más calor.
- Permanece el mayor tiempo posible en lugares frescos o a la sombra y evita exposiciones prolongadas y siestas al sol o permanecer dentro de un vehículo estacionado y cerrado al sol, por ejemplo.
Cómo reconocer un golpe de calor y qué hacer ante él
Las altas temperaturas pueden causar problemas de salud como un golpe de calor. Este se produce por el aumento de la temperatura del cuerpo al haber estado este sometido a una exposición prolongada al sol o por realizar alguna actividad física en un ambiente caluroso o poco ventilado. Asimismo, debemos tener en cuenta también otro problema de salud como el agotamiento por calor, que se produce generalmente tras varios días consecutivos de mucho calor, cuando la sudoración excesiva de nuestro cuerpo provoca que se reduzcan los fluidos corporales y las sales minerales.
Aunque el agotamiento por calor suele ser menos peligroso para nuestra salud que el golpe de calor, también debemos prestarle especial atención a sus síntomas: debilidad, fatiga, mareos, náuseas o incluso el desmayo. En ese caso, se recomienda descansar en un lugar fresco y oscuro e hidratarse con zumos y bebidas diluidas en agua. Si los síntomas empeoran o perduran en el tiempo, se recomienda además consultar con nuestro médico.
El golpe de calor, sin embargo, requiere de unos cuidados mucho más rápidos y específicos, ya que puede ser fatal. Estos son sus síntomas:
- Elevación de la temperatura corporal alcanzando e incluso superando los 40º C.
- Piel caliente, roja y seca.
- Dolor de cabeza intenso.
- Fatiga, hiperventilación, náuseas, vómitos o diarrea.
- Alteración del estado mental, confusión.
- Pérdida de conciencia.
- Pulso rápido, debilidad muscular y calambres.
Lo primero que se recomienda es llamar al 112 y, mientras tanto, seguir estos consejos:
- Llevar a la persona afectada a un lugar fresco en posición semisentada para favorecer la respiración.
- Beber agua fresca a pequeños sorbos.
- Retirarle algo de ropa para intentar disminuir la temperatura corporal.
- Abanicarle o darle aire con un ventilador.
- Utilizar paños con agua fría en la frente, la nuca y el cuello.
- Una vez que haya mejorado, debe acudir a un servicio médico para someterle a una revisión exhaustiva.
- Si pierde el conocimiento, hay que tumbarla con las piernas flexionadas y llamar inmediatamente al 112 si no lo hemos hecho anteriormente.
