Si algo hacemos en verano, además de irnos de vacaciones y disfrutar de más tiempo libre que el resto del año, es sudar. Las altas temperaturas provocan esta reacción en nuestro cuerpo, que no deja de ser otra cosa que un mecanismo natural que sirve para regular nuestra temperatura corporal. Pero ¿qué pasa cuando hacemos deporte? Si al sofocante calor ambiental le sumamos el entrenamiento, nuestro cuerpo se convierte en un auténtico empapadero para cualquiera que va a ponerse en forma en esta época del año, especialmente si en exteriores, pero también en el gimnasio.
En ese momento nuestras glándulas sudoríparas se disparan para proporcionar esa sensación de ventilación en nuestro organismo y rebajar de este modo el calor corporal. ¿Y por qué unas personas sudan más que otras? Todo esto depende de varios factores, como la edad (los jóvenes sudan más que los mayores), el género (los hombres suelen sudar más que las mujeres) o el peso (las personas con mayor volumen y grosor sudan más), pero la temperatura y la humedad del ambiente (esto es, si estamos en el gimnasio con una buena climatización o estamos en exteriores con la temperatura ambiente), así como la genética, también influyen en el nivel de sudoración de las personas.
Sudoración y forma física
Por supuesto, la condición física de cada persona es otro de los factores que afectan al nivel de sudoración. Pero quizá no de la forma en que piensas. Y es que, al contrario que lo que suele creerse, las personas que mejor forma física tienen suelen sudar más que las que no están tan en forma. ¿Te has fijado en eso en el gimnasio? Quizá no. ¿Cómo puede ser cierto? Tiene su explicación. Cuanto más en forma estamos, más esfuerzo físico podemos desarrollar y, por lo tanto, más temperatura corporal podemos alcanzar. O lo que es lo mismo, cuanto más en forma estamos, ya sea yendo al gimnasio o complementándolo con otras actividades por nuestra cuenta, más eficiente es nuestro sistema de regulación del calor, que permite refrescarnos más rápido y poder llevar a cabo nuestro entrenamiento con mayor intensidad.
Sin embargo, esto no significa que si no sudamos mientras estamos en el gimnasio no estemos haciendo todo lo que esté en nuestras manos para entrenar a tope. Simplemente, hay veces que las condiciones ambientales provocan que el sudor se evapore más rápido, por ejemplo, y que, como dijimos, también hay otros factores que influyen en que sudemos más o menos.
Buenos hábitos si sabes que vas a sudar
Si vas a ir al gimnasio y sabes de antemano que lo más seguro es que sudes, debes tener en cuenta una serie de buenos hábitos como, por ejemplo, usar ropa deportiva adecuada. Para ir al gimnasio, evita la ropa demasiado apretada, ya que puede rozarte la piel e irritarla, ni tampoco demasiado holgada. Asimismo, en la medida de lo posible usa ropa específica para hacer deporte. Esta se caracteriza por estar hecha a base de tejidos ligeros y transpirables. Los textiles más adecuados son el poliéster y la lycra, ya que absorben el sudor y favorecen su evaporación. Lo malo: suelen oler peor que otros tejidos como el algodón. Es por ello por lo que ya existen tejidos que repelen el olor del sudor y además son antibacterianos, como el supplex.
Asimismo, si sueles maquillarte en tu día a día, intenta limpiarte bien el rostro antes de ir al gimnasio, ya que el maquillaje obstruye los poros de la piel, provocando posibles irritaciones y lesiones cutáneas.
Por supuesto, bebe agua aunque no tengas sed para asegurarte de reponer la cantidad de líquido que tu cuerpo va a expulsar y evitar de esta forma deshidratarte.
