El siguiente consejo bien te lo podría dar una abuela o aquella tía que vive en el campo. “Si sientes tristeza o ansiedad, vete a caminar un rato descalzo por la hierba”.
Pero resulta que no solo las abuelas sabias te pueden recomendar esta singular práctica terapéutica. Ahora la ciencia ha descubierto y probado los extraordinarios beneficios sobre nuestra salud de entrar en contacto con la tierra, y es por eso por lo que la práctica del Grounding ya está incorporada en las estrategias terapéuticas y los tratamientos para recobrar la salud física y mental. Aquí te contamos por qué.
La batalla contra la oxidación
El cuerpo humano produce unas moléculas llamadas radicales libres que cumplen importantes funciones en el organismo; por ejemplo, combatir las infecciones. Pero sucede que, en las complejas condiciones de la vida actual, muchas personas sufren un grado de estrés casi permanente; por lo cual, la mayoría de las personas producen radicales libres en exceso, y eso termina resultando perjudicial para la salud.
El agotamiento en la práctica deportiva (más allá de todos los beneficios que tienen las rutinas de ejercicios) también puede producir cierto proceso de oxidación a través de la activación de los radicales libres. ¿Qué sucede entonces? Que el exceso de radicales libres (que la mayoría de nosotros experimentamos) pueden generar inflamación, dolores crónicos y envejecimiento celular. Por eso es tan importante controlarlos.
Los antioxidantes (contenidos en frutas y verduras tales como el brócoli, la zanahoria, el tomate, las uvas y el aceite de oliva) pueden ayudarte a eliminar el exceso de radicales libres.
Pero ¿qué sucede si con la dieta no alcanza para contrarrestarlos del todo? Tenemos una buena noticia. A través de la práctica del Earthing o Grounding es posible reducir los radicales libres de manera efectiva gracias a un proceso de intercambio eléctrico que sucede mientras disfrutamos del contacto con la naturaleza. Así de simple, así de complejo.
La naturaleza nos rejuvenece
Esa sensación de profundo bienestar
que experimentamos después de caminar por la playa o el campo
es un real efecto terapéutico que revela los beneficios de ponernos en contacto con la tierra.
Necesitamos equilibrio “eléctrico”
Una dieta desequilibrada, el exceso de comida basura, la contaminación ambiental o la incapacidad para controlar la ansiedad y el estrés, como explicamos anteriormente, pueden liberar un exceso de radicales libres, alterando de este modo nuestra salud.
A su vez, este exceso de radicales libres produce un desequilibrio eléctrico en el organismo. Ese desequilibrio entre iones positivos y negativos causa efectos notorios en nuestra salud. Entonces, cuando nos ponemos en contacto con la tierra, podemos absorber los abundantes iones negativos que hay en ella, y generar un equilibrio de cargas eléctricas a nivel orgánico. De allí la necesidad de adoptar el Earthing como una práctica de por vida.
En tu jardín, en el parque, en la playa o en el campo
Si te estás preguntando si es complicado practicar Earthing, la respuesta es que no. De hecho, es bien simple. Pero, como toda rutina, requiere un compromiso. Unos 30 minutos de práctica es lo mínimo que necesitamos para notar sus beneficios sobre nuestra salud, y lo ideal es hacerlo todos los días. Pero si no puedes tomarte ese tiempo, al menos trata de hacerlo una vez por semana o cada vez que puedas. Prueba con todas las variantes que estén a tu alcance:
Pies en la tierra
El Earthing o Grounding se practica en forma muy sencilla. Debes caminar descalzo por el césped, la tierra o la playa. Vale la pena repetir: debes hacerlo sin calzado; de lo contrario, no se produce el sanador efecto del intercambio eléctrico entre tu cuerpo y la tierra.
Recuéstate en la naturaleza
Otra forma de hacer Grounding es la siguiente: relájate y túmbate en el suelo en el ambiente natural en el que te encuentres. Por supuesto, que tus manos y tus piernas toquen la tierra, el césped o la arena.
Combina las prácticas
Otra opción es que armonices las dos prácticas anteriores: la caminata y la relajación al aire libre y en contacto con el suelo.
¡Al agua!
Pasar tiempo en el mar, el río o cualquier otro cauce natural de agua es otra forma de practicar Grounding. Pero de todas estas opciones, la más efectiva es el agua salada del mar, ya que es buena conductora de electricidad.
¿En casa? ¡Manos a la tierra!
Cualquier contacto que tu cuerpo tenga con la tierra a es una oportunidad para que comience el intercambio eléctrico sanador. ¿Tienes plantas? Si no puedes salir de casa, dedícate a plantar, trasplantar, nutrir tus macetas, pasando todo el tiempo que puedas en contacto con la tierra.
Equilibrio eléctrico
Según varios estudios científicos, el contacto de nuestra piel con la carga eléctrica natural de la tierra estabiliza la fisiología a niveles muy profundos. Te contamos algunos de los beneficios del Earthing sobre nuestra salud:
◆ ︎Reduce los procesos inflamatorios
◆ Calma los dolores musculares
◆ Ayuda a reparar los tejidos dañados
◆ Baja los niveles de estrés y recarga la energía
◆ Promueve el sueño profundo y reparador
◆ Reduce la fatiga crónica
◆ Ayuda a relajar la mente en cuadros de ansiedad y depresión
◆ Nos permite reconectarnos con el placer
La naturaleza nos espera
30 minutos diarios de Earthing bastan para generar efectos saludables.
Los baños en el mar son muy saludables porque permiten un efectivo “intercambio eléctrico”.
BIBLIOGRAFÍA
- Estudio científico. Publicado por la NIH. National Libraryof Medicine. Los efectos del Earthing sobre la inflamación, la respuesta inmunitaria, la cicatrización de heridas y la prevención y el tratamiento de enfermedades autoinmunes e inflamatorias crónicas.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4378297/ - Revisión de evidencia de las investigaciones y observaciones clínicas. Las estrategias de medicina integrativa y de estilo de vida deben incluir Earthing.
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1550830719305476
