En España hay 9,28 millones de personas de más de 65 años, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), y las personas que están en este grupo de edad representan por primera vez el 19,4% de la población total de nuestro país. La esperanza de vida en España es cada vez mayor, situándonos a la cabeza de Europa y en la tercera posición del mundo, solo superada por Japón y Suiza: la esperanza de vida en nuestro país es de 83,3 años (80,4 en los hombres y 86,1 en las mujeres), según un informe del Ministerio de Sanidad.
La dieta mediterránea, la ausencia de conflictos bélicos y la calidad de nuestro sistema sanitario son algunas de las razones que influyen en este envejecimiento saludable. A partir de los 65 años aún nos queda mucha vida por delante y debemos dar el máximo de nosotros para que esa vida sea plena y saludable: cuidar nuestra alimentación, cuidar nuestras relaciones sociales, nuestros hobbies y, por supuesto, ¡no dar de lado al deporte
A mucha gente eso de hacer ejercicio de manera habitual se le hace bola, tengan 20, 30 o 65 años, pero sobre todo a partir de esta edad muchas personas dejan de practicarlo porque les puede la pereza o ven que sus capacidades físicas no son las mismas que las de antaño. ¡Error! El deporte a partir de los 65 años se torna igual de fundamental o más que en todos los estadios de nuestra vida.
Por supuesto, esta situación no es igual para quienes llevan haciendo deporte toda su vida que para aquellos que nunca han prestado especial atención al ejercicio físico. Ya sabemos que la práctica del ejercicio físico se debe adoptar como un hábito, de ahí que insistamos tanto en practicar deporte desde la infancia para inculcarles ya desde pequeños un estilo de vida saludable. Así, si no se ha hecho demasiado deporte durante toda la vida, ponerse a partir de los 65 es un esfuerzo doble, ya que a la pereza y la falta de práctica se le unen todos los factores que el envejecimiento conlleva. Pero que no cunda el pánico, porque ni la falta de costumbre ni por supuesto la edad debe ser un obstáculo para practicar deporte, ya que precisamente esta práctica dotará a estas personas de una mayor capacidad de movimiento y vitalidad que les invitarán a disfrutar más aún de su vida social y de toda su independencia.
Según la Organización Mundial de la Salud, los adultos de 65 en adelante deben dedicar alrededor de 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos, o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas. A fin de obtener mayores beneficios para la salud, la OMS resalta que los adultos de este grupo de edades pueden dedicar hasta 300 minutos semanales a la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien 150 minutos semanales de actividad física aeróbica vigorosa, o una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa.
Asimismo, la organización recuerda que, cuando los adultos de mayor edad no puedan realizar la actividad física recomendada debido a su estado de salud, deben mantenerse físicamente activos en la medida en que se lo permita su estado.
Estas directrices son válidas para todos los adultos sanos de más de 65 años, aunque las personas con determinados problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares y diabetes, pueden tener que tomar más precauciones y consultar al médico antes de intentar alcanzar los niveles recomendados de actividad física para los adultos mayores.
Beneficios de la actividad física en los adultos a partir de 65 años
Practicar deporte es fundamental tengamos la edad que tengamos, desde niños hasta adultos, pero a partir de los 65 años el ejercicio físico cobra si cabe aún más importancia. Porque la actividad física puede mejorar sin lugar a dudas la calidad de vida y disminuir los efectos del envejecimiento. Así, el deporte ayuda a mantener el equilibrio, evita la rigidez y la falta de agilidad, previene la pérdida de masa muscular, el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y de carácter neurodegenerativo tales como el alzhéimer, así como favorece una buena higiene del sueño y mejora el estado de salud psicológico en su totalidad.
Por eso, en esta etapa de la vida es importante invertir nuestro tiempo en ponernos en forma escogiendo las actividades que más se adaptan a nuestros gustos y estado físico: de aquagym a gimnasia general, pasando por caminar, correr o apuntándote a un club sénior, elige la actividad física que más vaya contigo y no lo dudes: ¡tu calidad de vida aumentará y vivirás la vida en todo su esplendor!
