Cómo motivar a tu hijo adolescente para que se mueva este verano

¿Tu hijo adolescente está en modo sofá-pantalla estas vacaciones? Descubre cómo motivarle a moverse y disfrutar del verano alejado del sedentarismo.

Son las 11 de la mañana y el salón está en penumbra. En el sofá, tu hijo adolescente se zambulle en la pantalla de su móvil con la misma determinación con la que tú intentas que se levante. Afuera, el sol ya supera los 30 grados. Dentro, el ambiente es tenso. “¿Y si quedas con tus amigos? ¿Vas al parque? ¿A nadar?”. Silencio. En muchas casas españolas, este guion se repite a diario durante el verano. ¿Cómo lograr que los adolescentes se muevan sin que parezca una tortura? ¿Existen estrategias de motivación? 

Lo cierto es que el sedentarismo entre adolescentes es un problema consolidado. Según el Ministerio de Sanidad, más del 70 % de los jóvenes españoles entre 11 y 17 años no cumplen las recomendaciones mínimas de actividad física marcadas por la OMS. Las chicas se mueven incluso menos: en algunos estudios superan el 77 % de inactividad. En verano, la situación empeora: el calor, la falta de rutina y el uso intensivo del móvil limitan el movimiento. 

No se trata solo de que hagan deporte, sino de que mantengan una actividad física regular y disfrutable. Eso es lo que les ayuda a mejorar el estado de ánimo, dormir mejor y desconectar también de las pantallas. 

Inyectar motivación a nuestro hijo para que haga deporte 

¿Cómo conseguirlo? La clave está en motivar sin presionar, adaptar sin rendirse y encontrar la combinación que mejor encaje con la personalidad del adolescente y el contexto veraniego. Estas son algunas estrategias que sí funcionan: 

1. Haz que el grupo tire del carro. Las actividades compartidas con amigos aumentan la adherencia al deporte, según un estudio de la Universidad de Sevilla sobre motivación en adolescentes activos. Un partido de pádel, una ruta en bici, una sesión de skate en grupo o incluso una coreografía para redes pueden ser más eficaces que cualquier sermón que podamos darle. 

2. Moverse con sentido. El ejercicio no debe vivirse como un castigo o una obligación. Según el estudio Motivación y actividad física en adolescentes publicado en la revista Didácticae (UB), la motivación más efectiva es la que conecta con el disfrute, la autonomía y el sentimiento de competencia. Dejar que el adolescente elija entre varias opciones («¿Prefieres hacer paddle surf o venir al gym conmigo?») y marcar pequeñas metas concretas («3 días por semana, 30 minutos») ayuda a evitar el rechazo. 

3. Fomentar desconexión digital. Es importante animar a los adolescentes a desconectar de las pantallas durante las actividades saludables, ya sea pasear, jugar al aire libre o simplemente disfrutar del entorno. Esta desconexión contribuye a mejorar el bienestar mental, favorecer un mejor descanso y evitar el sedentarismo asociado al uso excesivo de dispositivos digitales. Anímalos a dejar el móvil en casa mientras salen a jugar un partido de basket o mientras jugáis una partida de cartas. Dejad el móvil en un punto concreto de la casa y anímalo a que se comprometa a no mirarlo hasta que haya terminado la actividad en cuestión. 

4. Combina deporte y tecnología. Y aunque las pantallas son parte del problema, también pueden ser parte de la solución. Aplicaciones como Strava, retos de TikTok, podómetros, entrenamientos con música o apps de salud gamificadas pueden convertirse en una vía de entrada al movimiento. Algunos adolescentes encuentran en los rankings digitales o en los retos compartidos una motivación extra para salir a la calle y moverse. 

5. Adaptarse al verano. Con temperaturas extremas, hay que cambiar el cómo y el cuándo. Los entrenamientos deben ser más breves, mejor por la mañana temprano o al atardecer, y preferiblemente en sombra o zonas ventiladas. Actividades acuáticas como nadar o jugar en la piscina también cuentan. Incluso una caminata de 20 minutos al atardecer puede marcar la diferencia. 

6. No todo es deporte: también es actividad. Hacer una ruta en bici, pintar un mural, cuidar el huerto, bailar o ayudar a montar una acampada son también formas válidas de activar el cuerpo. No todo tiene que ser gimnasio o deporte estructurado: el objetivo es romper la inercia sedentaria. 

7. El ejemplo, como siempre, arrastra. Según un estudio de la Fundación Gasol, los niños y adolescentes son más activos si sus padres lo son. Entrenar en familia, compartir un paseo o una sesión de yoga en casa puede ser un punto de partida sin conflicto. 

Ayudar a tu hijo adolescente a encontrar su forma de activarse sin obligación es una apuesta por su bienestar emocional y físico. En Enjoy! estamos para ayudarte. 

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