En verano todo es más relajado: el ritmo de la mayoría de las personas baja, es cuando podemos disfrutar de unos días libres y los peques tienen varios meses de vacaciones escolares. Lo que a priori suena fenomenal puede convertirse en una pesadilla si no distribuimos bien nuestro tiempo: ¿qué hacer con los niños para que este tiempo de ocio lo inviertan en algo saludable y mantengan una vida sana?
Primero, hemos de ser conscientes de que la modificación de los horarios, la falta de hábitos, el cambio en las horas de sueño y el sedentarismo son un cóctel que puede estallar a finales de verano, cuando los niños deban volver a adaptarse a su anterior rutina para prepararse ante el inminente comienzo de las clases. Los expertos advierten de que aquellos niños que han tenido un verano activo tienen una mejor adaptación y, aunque es normal que estén algo faltos de energía con la vuelta al cole, hay una brecha entre aquellos que han seguido haciendo actividades físicas durante las vacaciones y entre los que han pasado más tiempo mirando el móvil o jugando a la consola que montando en bicicleta.
El sedentarismo infantil, la antítesis de una vida sana
Los datos hablan por sí solos: la última Encuesta Nacional de Salud de España, datada de 2022, concluye que el 12% de los niños entre 5 y 14 años no realizan ninguna actividad física (8% niños y 16% niñas); y entre los 15 y los 24 años, esta cifra alcanza el 45%.
Este problema de sedentarismo se agravó durante el confinamiento por la pandemia del Covid-19 y ha seguido persistiendo una vez acabada. No obstante, en la misma encuesta se afirma que los niños y adolescentes españoles de entre 9 y 17 años son más sedentarios que las generaciones anteriores. Esto es así debido a un mayor nivel de urbanización y mecanización y al uso prolongado de pantallas, entre otros.
¿Qué podemos hacer para inculcar en nuestros hijos motivación por el deporte? Ayudar a los niños a mantenerse activos es importante para que lleven una vida sana en todos los aspectos. Y es que está demostrado que el ejercicio físico y una alimentación saludable están íntimamente ligados a un aumento de su autoestima, a la reducción de los niveles de estrés y ansiedad y proporcionan una ayuda directa a la hora de conciliar el sueño.
De este modo, aunque vivimos en un mundo profundamente tecnologizado, es conveniente que los niños no aumenten en verano el tiempo de uso de los dispositivos electrónicos que ya hacen durante el resto del año, ya que se han comenzado a detectar dificultades en el lenguaje y en el manejo de las emociones en aquellos niños que hacen un uso excesivo de estos dispositivos. Si es el caso de algún miembro de tu familia, los expertos afirman que en muchas ocasiones el consumo excesivo de pantallas está más relacionado con el aburrimiento y no saber qué hacer que con el interés en sí mismo por estar delante de una pantalla.
Así las cosas, detrás de cada “me aburro” o “no sé qué hacer” hay una oportunidad para que descubran otras cosas. Los adultos podemos guiarles y recomendarles otras actividades, dándoles un pequeño empujón de motivación por el deporte, pero sin intentar imponerles nada. Los summer camps, por ejemplo, son una alternativa estupenda de ocio saludable, donde tienen la oportunidad de vivir nuevas experiencias, relacionarse con otras personas y descubrir nuevos deportes. Por otro lado, hay numerosas actividades que se pueden hacer en solitario, con otros niños o en familia: pasear en bicicleta, apuntarlos a un curso de pádel o de cualquier otro deporte que les guste, ir a la piscina, hacer actividades de ocio saludable en familia, excursiones, visitas…Involucrarles en nuestras actividades y toma de decisiones del día a día, como qué menú saludable preparar para el desayuno, la comida o la cena, por ejemplo, les hará ganar confianza y autonomía, y estarán adquiriendo hábitos de vida saludable también para el nuevo curso. La alimentación juega un papel importantísimo en la lucha contra el sedentarismo y la obesidad infantil y juvenil, un problema que en España llega a la cifra del 40%, según la Fundación Aladina. Incluir en su dieta alimentos ricos en fibra, verduras, frutas, hortalizas, pescados o carnes blancas; evitar los alimentos ricos en grasas y apostar por cocinar a la plancha o al vapor; consumir productos de temporada y mantener unos correctos niveles de hidratación son algunos consejos que podemos seguir para instruirles en una vida sana.
