El dolor de espalda ya es el primer problema de salud crónico en España, por delante de patologías como la hipertensión arterial, la artrosis, la artritis o el reumatismo, según un informe de la Asociación Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). Los datos son contundentes: un 18,6% de los españoles padece dolor de espalda, provocado por múltiples causas y con distintos grados de intensidad. Y aún hay más: alrededor de un 80% de la población ha sufrido, o lo hará a lo largo de su vida, dolores de espalda. Es por eso que tener una espalda sana para prevenir este tipo de problemas se torna fundamental. Si bien es cierto que existen multitud de ejercicios que podemos hacer para fortalecer nuestra espalda, hoy venimos a hablarte de cómo puedes ejercitarte para tener una espalda sana especialmente en la piscina. Y es que la piscina es un medio ideal para fortalecer nuestra espalda, ya que el agua soporta hasta el 90% de nuestro peso corporal, por lo que la presión sobre nuestra columna vertebral se reduce drásticamente. Además de proporcionar multitud de herramientas para tener una espalda sana, este tipo de ejercicios de natación en la piscina serán una gran fuente liberadora de estrés y contribuirán también a mejorar tu salud en términos de coordinación y circulación. ¡Vamos a ello!
Ejercicios para una espalda sana en la piscina
Te contamos los tres tipos de nado más sencillos que puedes realizar en la piscina para tener una espalda sana:
Nado a crol
Este estilo de natación es conocido por todos. Para avanzar, nuestros brazos deben moverse en el aire con la palma de la mano mirando hacia abajo para entrar en el agua, con el codo en posición relajada, mientras el otro brazo ya está bajo el agua. Además, debemos acompañarnos de las piernas y el tronco.
Con este ejercicio trabajamos muchos músculos del cuerpo, la mayoría del tren superior, como los músculos del brazo, espalda, pectorales y abdomen, pero también del inferior, ya que con el movimiento también ejercitamos piernas e incluso pies. Además, también entrenamos la musculatura de la palma de la mano y dedos.
Nado a espalda
Este estilo que puedes practicar en la piscina está muy recomendado para fortalecer la espalda, ya que también se trabajan muchos músculos del dorso, brazo y pectorales. Para realizarlo, basta con colocarnos hacia arriba, con media cabeza sumergida dentro del agua y el cuerpo estirado, y nadar dando brazadas hacia atrás mientras aprovechamos el impulso de piernas y pies.
Nado a braza
Si no tienes ningún problema de espalda, este ejercicio te permitirá trabajar el tren superior y el inferior al mismo tiempo. Ahora bien, debes tener cuidado con él en casos de cervicalgia o lordosis, ya que puede sobrecargar la zona lumbar. La frecuencia con la que deberías practicar en la piscina para obtener los mejores beneficios sería de dos a tres veces por semana durante alrededor de 45 minutos o 1 hora. Ten en cuenta que este tipo de ejercicios están recomendados para mantener una espalda sana, entre otros múltiples ventajas, para personas que no tienen ningún tipo de dolor o patología previa. Si este último es tu caso, no dudes en preguntar en tu gimnasio más cercano a uno de nuestros profesionales, que pueden asesorarte personalmente según sea tu caso.
