Echando la vista atrás, hemos pasado unos meses difíciles. Pero ahora toca volver. Volver a disfrutar, volver a hacer las cosas que nos hacían felices, volver a cuidarnos, a sentirnos bien, a reencontrarnos… Y, por supuesto, volver a entrenar. Aunque lo hayas intentado, probablemente durante estos meses tu entrenamiento haya disminuido y por eso queremos darte algunos consejos para que vuelvas a disfrutar del deporte sin sobresaltos. Por eso, te señalamos algunos de los errores más comunes que solemos cometer y cómo subsanarlos:
1. Empezar al nivel en el que lo dejaste
Si durante este periodo de confinamiento has dejado de entrenar al mismo nivel que antes, un error común es empezar a entrenar de nuevo al nivel en el que lo dejaste. Aunque hayas hecho mucho deporte durante tu vida, es posible que hayas perdido tono y masa muscular. Además, capacidades físicas como la velocidad, la fuerza o la resistencia requieren de hábitos regulares para mantenerlas. Otras capacidades más mentales o emocionales como la seguridad, la confianza o la vitalidad también requieren de entrenamiento. Pero no pasa nada: tu cuerpo no parte de cero, así que en cuanto vuelvas a entrenar verás cómo te cuesta poco empezar a coger la misma forma física de la que solías presumir.
2. Darlo todo en el primer entrenamiento
Paciencia, constancia y sentido común. Que sepas la teoría no quiere decir que puedas con la práctica. Darlo todo el primer día o en los primeros días de entrenamiento puede poner en peligro la continuidad de tu actividad física. En esto, menos es más. Vuelve a hacer ejercicio de manera progresiva para no quemarte rápido, evitar lesiones y sobrecargas. Como dijimos antes, ve poco a poco, planificándote y ampliando metas conforme vayas cumpliendo las anteriores.
3. Confiar tu salud física solo al entrenamiento
Error. Aunque te machaques en el gimnasio, si ese ejercicio no va acompañado de unos hábitos de vida saludable, poco o nada va a verse reflejada esta buena evolución en tu cuerpo y, por supuesto, también en tu mente. Ir a un centro deportivo no es sinónimo de habernos deshecho de un estilo de vida sedentario, ya que debemos adoptar rutinas saludables también el resto del día: intentar no coger el transporte público o el coche e ir a caminando a los sitios en la medida de lo posible, utilizar las escaleras en vez del ascensor, etc. son algunas de las acciones cotidianas que nos pueden ayudar a mantenernos activos y en movimiento también fuera del gimnasio.
4. No cuidar tu alimentación
Si estás buscando adelgazar, moldear tu cuerpo o simplemente unas condiciones mínimas de salud, este es un error de principiante. El entrenamiento solo nos ayudará a este propósito si seguimos una alimentación saludable. Para adelgazar, debemos tener en cuenta que la fórmula correcta es la del entrenamiento acompañado de un balance energético en negativo y prolongando nuestros buenos hábitos en el tiempo. Así las cosas, debemos hacer estrenamientos de fuerza o aeróbicos, comer menos de lo que gastamos y ser constantes en el proceso. Las recetas mágicas no existen, todo es cuestión de persistencia y, si puede ser, hacerlo con optimismo.
5. Esperar resultados exprés
Quien algo quiere, algo le cuesta. Y los resultados inmediatos no existen. La constancia es la clave de todos los éxitos, y este particular no iba a ser menos. Lograr un buen estado físico es una carrera de fondo, hay que tener interiorizados los hábitos que comentábamos anteriormente y no tomárselo como una carrera de velocidad. Lo mejor es que nos lo tomemos con calma, busquemos ayuda profesional individual si lo consideramos y no pensar en que nuestro cuerpo cambiará de la noche a la mañana. Fijarnos objetivos realistas a medio y largo plazo nos ayudará a no desanimarnos. ¡Feliz vuelta al entrenamiento!
