El 84% de las otitis externas que se dan en esta época se contagian en playas y piscinas
El verano es, sin duda, la época del año que más disfrutan los niños. Tomarse un respiro del cole por unos meses, hacer deporte y jugar al aire libre, asistir a un campamento, reencontrarse con sus amigos del pueblo, pasar tardes interminables en la piscina, ir de vacaciones a la playa… Suena bien, ¿no? Por supuesto, pero al respecto de estas dos últimas, debemos tomar una serie de precauciones, ya que con el verano también suelen llegar las temidas otitis. A los niños les encanta pasar horas y horas en remojo y, aunque este problema puede afectar a todos, niños y adultos, los más pequeños son los más vulnerables ante esta infección.
Según la Asociación de Pediatría Española (APE), entre un 80 y un 90% de niños sufrirá algún caso de otitis en sus primeros años de vida y, aunque el invierno es otra estación en la que los niños y bebés son proclives a cogerla debido al frío, es también la infección más típica del periodo estival. Como dato, el 84% de las otitis externas que se dan en esta época se contagian en playas y piscinas debido a la proliferación de bacterias y hongos que se suceden en el conducto auditivo debido a la humedad.
La otitis externa, no obstante, se conoce también como otitis del nadador y no es otra cosa que una inflamación del oído medio provocada por una infección, que en verano suele ser producto de una combinación de agua y calor. Sus síntomas principales son un dolor de oído intenso que puede ir precedido de picor y acompañado de supuración y taponamiento auditivo y, en menor medida, fiebre.
Detectar de manera temprana esta infección facilita su cura. Normalmente, el tratamiento consistirá en gotas tópicas con antibiótico y antiinflamatorio que deberán ser recetadas por un médico. Si la infección es más severa, puede ser necesario el uso de antibióticos orales y es necesario no mojar el oído bajo ningún concepto (esto incluye ser especialmente cuidadosos también cuando los niños se están duchando o bañando en casa).
¿Cómo podemos prevenir la otitis en la piscina?
Para no llegar a este punto, podemos seguir una serie de recomendaciones con el fin de evitar esta infección tan común en verano:
No zambullirse de golpe en la piscina
Es complicado, puesto que a los niños les gusta saltar y tirarse al agua de mil formas diferentes, pero sumergirse en el agua de forma demasiado brusca aumenta las posibilidades de sufrir otitis, ya que es más fácil que entre agua en su canal auditivo.
Limitar las horas en el agua
O, al menos, bajo ella, ya que el buceo también puede aumentar las probabilidades de coger esta infección, ya que debajo del agua aumenta la presión, facilitando la entrada de agua en el canal auditivo.
Usar tapones
Si tu hijo es propenso a las otitis, el uso de tapones puede ayudarle a protegerse de ellas. Hay tapones de baño a medida que se adaptan a la forma y tamaño de cada oído.
Secar bien los oídos
Una vez terminado el baño, debemos tener la disciplina de inclinar su cabeza para dejar salir toda el agua que haya podido quedar dentro y con sutileza utilizar un paño o toalla para secar bien los oídos, sin apretar. Asimismo, existen productos específicos para tal fin.