Lejos de llevar el cartel de comida rápida, el sándwich puede ser un manjar foodie ligero y saludable si sabemos cómo prepararlos. Porque estas delicatesen emparedadas son prácticas, sencillas, versátiles y podríamos decir que también aristócratas, ya que la Historia le atribuye distinguidos orígenes a este plato. Se cuenta que John Montagu, IV conde de Sandwich (Inglaterra), allá por el siglo XVIII, fue el primero en probar uno de ellos. Al noble le encantaba jugar a las cartas y, en medio de una partida de 72 horas de duración, ordenó a su servicio en que le hiciera algún tipo de comida con la que no tuviera que ensuciarse las manos para no tener que parar de jugar mientras comía. Y voilá. Ahora los sándwiches forman parte de nuestro día a día, y tiene tantas variantes como uno desee. Tan popular es esta comida que tiene hasta su propio día mundial en el calendario: el 3 de noviembre. Celebramos esta jornada internacional con algunas recetas de sándwiches sabrosas, ligeras y saludables:
Sándwich de albahaca, tomate y queso
Conocido como sándwich caprese, este bocadillo es muy fácil de realizar. Unta pesto de albahaca sobre el pan (puedes hacerlo con albahaca, piñones o nueces, un poquito de queso y ajo), coloca rodajas de tomate y añade queso mozzarella fresco. Hay a quien también le gusta añadir lechuga o espinacas para completarlo junto a un chorrito de aceite de oliva. Todo el sabor de la ensalada caprese en un solo sándwich.
Sándwich de pollo y canónigos
El pollo nos aportará proteínas y los canónigos, magnesio, vitamina B y fibra. Aunque esta receta acepta múltiples variantes, una de las que más nos gusta es la que está hecha con pollo asado, ya que puede constituir una receta de aprovechamiento en la que incluir alimentos que nos han sobrado de la comida. Tuesta el pan y añádele unas rodajas de tomate, unta un poquito de mostaza (también podemos echarle mayonesa, pero la mostaza tiene un menor aporte calórico y menos grasas) y luego introduce los canónigos (puedes utilizar también otros brotes y hojas si lo prefieres). Por último, agrega el pollo asado laminado y… ¡listo para comer!
Sándwich de pavo, aguacate y brotes de alfalfa
Al estar elaborado con carne magra, el pavo es uno de los embutidos más bajos en grasas, así que se erige como uno de los grandes ingredientes para echarle a nuestro sándwich. En este caso, lo acompañamos de aguacate en rodajas, muy rico en grasas buenas, la mayoría de ellas monoinsaturadas, y también añadimos brotes de alfalfa, gran fuente de aminoácidos. Para que esté más cremoso, puedes hacer una especie de salsa con queso crema light y una pizca de mostaza.
Sándwich de atún, lechuga y remolacha
El atún es uno de los alimentos con mayor concentración de ácidos grasos Omega-3, muy importantes para fortalecer las neuronas y para otras funciones del cuerpo. En este sándwich, añadimos lechuga o las hojas que más te gusten y las mezclamos con remolacha, gran fuente de fibra ideal para nuestro tránsito que además tiene muy pocas calorías. Para darle algo de jugosidad, prueba a elaborar una salsa ligera de yogur casera y dale tu toque personal.
Sándwich de salmón, aceitunas y pipas
Además del atún, otro de los alimentos más ricos en Omega-3 es el salmón. En este caso, construimos nuestro sándwich a base de salmón ahumado y encurtidos. Bien escurridas, puedes añadirle aceitunas, pepinillos y alcaparras. Échale también unos pocos brotes verdes y añade un puñadito de pipas, que cuentan con numerosas propiedades nutritivas beneficiosas para nuestro organismo. Como en los casos anteriores, si quieres darle un plus de jugosidad prueba a hacerle una crema light o échale un poco de queso para untar bajo en calorías.
Yummy!
