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Todo lo que debes tener en cuenta antes de entrenar con frío

Todo lo que debes tener en cuenta antes de entrenar con frío

Entrenar con frío es posible si sigues una serie de recomendaciones.

Los meses de invierno no son un impedimento para entrenar o hacer deporte. Aquí te damos todas las claves para entrenar con frío y superar la prueba con éxito

Los días son más cortos, después de salir de trabajar apenas vemos la luz del sol, las temperaturas nos invitan a abandonarnos al sofá debajo de una manta y corremos el riesgo de dejar el deporte al aire libre aparcado hasta que el tiempo sea ligeramente más amable. El invierno es una de las estaciones ‘enemigas’ de los más perezosos, pero entrenar con frío es posible y, además, muy beneficioso para nuestro bienestar cuerpo-mente si sabes cómo hacerlo. Por supuesto, tu centro deportivo siempre está abierto y climatizado para que el frío no sea un impedimento para entrenar, pero si quieres acompañarlo con un entrenamiento al aire libre, aquí te damos todas las claves para disfrutar haciendo deporte o ejercicio en los meses en los que las temperaturas son más hostiles. ¡Y que no nos pare nadie!

1. Aprovecha las horas de luz

Las horas de luz son las mejores para entrenar con frío. En la medida de lo posible, elige el horario de mañana o mediodía para hacer ejercicio, ya que son las horas del día en las que las temperaturas son más cálidas. Además, podrás beneficiarte del sol para obtener toda la vitamina D que nos falta en invierno. Tu estado de ánimo, huesos y articulaciones lo agradecerán.

2. Utiliza ropa y calzado adecuados

Congelarte de frío por falta de equipamiento o cocerse por llevar más capas que una cebolla. Elegir ropa y calzado deportivos no es una cuestión menor a la hora de entrenar con frío. Dependiendo del deporte o ejercicio que practiquemos deberemos tener en cuenta unos factores u otros: por ejemplo, un jugador de deportes como fútbol o pádel deberá ir más abrigado que alguien que hace running, ya que los primeros no se mueven a una velocidad constante y por momentos pueden quedarse fríos. Los ciclistas, por su parte, también deben ir muy abrigados, ya que la velocidad provocará una gran fricción con el aire frío durante todo el tiempo que estemos pedaleando. Por lo tanto, hay que atender a la temperatura, pero también a la sensación térmica. Dicho esto, abrígate según el ejercicio que planees hacer y lleva ropa que mantenga el calor pero sea transpirable para evitar la acumulación de bacterias o los malos olores. En tiendas especializadas puedes encontrar ropa específica para cada deporte: camisetas, mallas o calcetines térmicos, guantes, bufandas, gorros, etc.

3. Especial foco en el calentamiento…

Siempre, siempre, siempre hay que calentar. Haga la temperatura que haga. Si queremos entrenar con frío con todas las garantías de seguridad y bienestar para nuestro cuerpo, el calentamiento es imprescindible. Si cuando hace una temperatura agradable sueles realizar tu calentamiento en exteriores, en esta época puedes hacerlo dentro (ayudándote de las escaleras de casa, de alguna silla…). Así evitaremos enfrentarnos al exterior totalmente en frío, lo que nos provocaría más deuda de oxígeno y, por tanto, más desgaste. Rendiremos mucho mejor una vez hayamos entrado en calor y evitaremos también lesiones musculares.

Llevar ropa deportiva adecuada es imprescindible para entrenar con frío.

4. … y presta atención también a los estiramientos

Repetimos operación al finalizar el entrenamiento, esta vez con los estiramientos. Puedes hacer tus estiramientos refugiándote del frío en algún sitio a cubierto cercano a casa para que el cambio del calor al frío no se haga con brusquedad. Puedes regular tu temperatura poniéndote alguna ropa adicional mientras caminas hacia casa y evitar perder de golpe los grados de temperatura que habíamos adquirido en nuestros músculos.

5. Haz ejercicio de manera progresiva

Aunque tomes todas las precauciones, no te excedas el primer día que sales a entrenar con frío. Haz el ejercicio de manera progresiva y ve aumentando la duración de tu entrenamiento poco a poco durante los siguientes días. De este modo contribuirás a que tus articulaciones y músculos no sufran demasiado.

6. No te olvides de hidratarte

Un error común que cometen algunas personas que suelen entrenar con frío es no prestar demasiada atención a la hidratación. Igual que lo hacemos durante el resto del año, y más en verano, en invierno también debemos hidratarnos al máximo cuando hacemos deporte. Además de agua para compensar la pérdida de líquidos y el esfuerzo muscular realizado, podemos incluir bebidas calientes, como caldos o tés, para entrar en calor y recuperar nuestra temperatura corporal.