Síguenos en

¡Oh, sana Navidad! Recomendaciones para disfrutar de las fiestas sin excesos

¡Oh, sana Navidad! Recomendaciones para disfrutar de las fiestas sin excesos

Los expertos alertan de que una sola comida de Navidad puede equivaler a dos días de dieta normal

En todas estas pautas para sobrevivir a las Navidades sin pasarnos de la raya hay una máxima: más vale prevenir que curar

Se acerca la Navidad, esa época del año en la que podemos disfrutar de más tiempo de lo habitual con nuestros seres queridos, en la que (si hemos sido buenos) recibiremos ese regalo que tanto deseamos y, también, esa época del año en la que cada español va a engordar de media entre 3 y 5 kilos. No es ninguna exageración: son las cifras ofrecidas por los expertos del Instituto Médico de la Obesidad (IMEO), quienes alertan de que solo una comida de Navidad puede equivaler a dos días de dieta normal: si lo ideal es ingerir entre 450 y 750 kilocalorías por comida, una comida de estas fechas puede aportar entre 2.000 y 2.500.

Dicho esto, no nos volvamos presos del pánico antes de tiempo. Siendo conscientes de este desfase a nivel nutricional, poniendo fuerza de voluntad y siguiendo algunas recomendaciones podemos evitar ganar peso en estas fiestas y, sobre todo, mantenernos saludables para poder decir ‘¡Oh, sana Navidad!’. Para completar esta misión, acudimos al siempre sabio refranero español: más vale prevenir que curar.

No abandones tu rutina saludable

Hay que saber utilizar correctamente los llamados propósitos de Año Nuevo y no escudarnos en ellos para postergar lo que deberíamos estar haciendo ya. ¿O es que no te resultan familiares frases como “El año que viene me pongo a hacer deporte sí o sí” o “En enero empiezo a comer bien”? Conviene dejar atrás los “ya si eso” y los “lo vamos viendo” para coger las riendas de tu vida sana y llevarla a cabo desde YA. Máxime si ya tienes una rutina más o menos asentada. Intenta continuar con tus hábitos de vida saludable y no dejar de lado tu ritmo de entrenamiento. Aunque a veces haya que hacer malabares para sacar un rato para hacer ejercicio y comer sano entre tanta cena de empresa, salida con los amigos y reuniones familiares, merecerá la pena. Tu cuerpo te lo agradecerá y tu yo del futuro, más.

Planifícate

La cena de Nochebuena, la comida de Navidad, la cena de Nochevieja, la comida de Año Nuevo, la merienda de Reyes, la comida de Reyes… Estas citas ineludibles tienen una ventaja: podemos planificarlas. Si sabemos que ese día nuestra ingesta calórica se va a disparar, intentemos compensarlo con anterioridad y también a posteriori. No se trata de pasar el día en ayunas, puesto que sentarnos a la mesa con el estómago vacío hará que devoremos con mayor facilidad, pero sí ajustar nuestra alimentación para no excedernos. Antes de una comida o una cena copiosa puedes tomar un tentempié saludable para no llegar con ganas de arrasar con cada plato (un yogur, pavo, fruta, frutos secos crudos…); al día siguiente, equilibrar el banquete con alimentos más ligeros sería la opción adecuada.

En Navidad las comidas y cenas copiosas son un clásico

En los pequeños gestos está lo bonito sano de la vida

Se estima que en España consumimos medio kilo de turrón de media por familia, así que ¿qué pasa cuando la bandeja de turrones sobre la mesa es casi un miembro más de la casa? Intenta no tenerlo todo el día a la vista para evitar picar entre horas y probar lo justo para calmar la ansiedad que te puede generar: una onza o porción puede aportar alrededor de 125 calorías. Aunque por supuesto depende de su variedad. A la hora de decantarte por comprar uno u otro, fíjate en los pequeños detalles: mira siempre la etiqueta y compara calorías. El turrón de chocolate, contrario a la creencia popular, es uno de los que menos calorías tiene, seguido de los turrones de yema, el turrón duro, el turrón blando y los mazapanes.

Otro truco es planificar las comidas para no comprar más de lo necesario y evitar así que la nevera rebose de ‘sobras’ que nos invitan a atacarla cada dos por tres. Sustituir los ingredientes tradicionales de los dulces navideños por otros más saludables (la mantequilla por el aguacate o el plátano, los azúcares refinados por stevia o extracto de vainilla, etc.) es otro pequeño gesto que te ayudará a compensar los excesos navideños y llevar una sana Navidad.

Los líquidos buenos… y los malos

Con tanta comilona es muy importante mantenerse hidratado. Bebe mucha agua y, en la medida de lo posible, evita el consumo de refrescos y bebidas azucaradas. En su lugar, opta por tés, refrescos sin azúcar o, en el mejor de los casos, agua. Lo mismo ocurre con el alcohol: sabemos que estas fiestas se prestan más que cualquier otra a incrementar los niveles de alcohol, pero hazlo siempre con moderación. Intenta no sobrepasar la cantidad de una o dos dosis de alcohol por comida o cena y, puestos a beber, es preferible una cerveza o copa de vino que un cóctel o copa de alcohol destilado.

Apúntate a la San Silvestre de tu ciudad

Aprovecha citas estacionales como las carreras populares que se celebran en tu ciudad para seguir haciendo ejercicio durante las fiestas navideñas, mantenerte en forma y compensar los excesos. El patinaje sobre hielo es otra opción en estas fechas, así como otros deportes de invierno como el esquí. Propón actividades familiares que requieran de movimiento, como salir a pasear o montar en bicicleta, y desconectar así en conjunto.

Regalos deportivos en tu carta a los Reyes

Si aún no has hecho la carta a los Reyes Magos, pídeles que te traigan algún regalo deportivo. Un podómetro, por ejemplo, te animará a estar en forma y sabrás exactamente cuántos pasos has dado, la distancia que has caminado o cuántas calorías has quemado. Una suscripción al gimnasio, una nueva raqueta de pádel, unos patines, una correa para salir a correr con tus perros… Hay infinitos accesorios que pueden animarte a hacer deporte y qué mejor época que la Navidad para hacerte con ellos. Por pedir que no quede, y menos en estas fechas. ¡Feliz sana Navidad!