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Lo mas dulce

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Lo mas dulce

El sabor dulce es uno de los cinco sabores básicos más apreciados del sistema del gusto desde la antigüedad hasta nuestros días. Prácticamente en todas las culturas y etnias es uno de los sabores más grato y apetecible.

En la prehistoria,  ya se buscaba este sabor a través del consumo de la miel que recogía de los panales el hombre prehistórico. Los griegos  heredaron de los egipcios la elaboración de pasteles y vendían en el teatro de Atenas el “Artrocos” que era un pastel dulce.  Los Romanos eran grandes amantes de la miel y la servían al principio de las comidas mezclada con vino es el “mulsum”. En la Edad media comienza el consumo de azúcar, que era un producto tan exótico que sólo se vendía en botica y era llamado azúcar del boticario (saccharum officinarum).

Hoy en día el consumo del azúcar está extendido por todas las culturas y en la nuestra  en concreto, está presente en muchos de los alimentos procesados: refrescos, salsas, conservas, galletas, bollos, etc.

Los receptores del sabor dulce son estimulados principalmente por los azúcares refinados: sacarosa (azúcar de mesa), glucosa, fructosa…

Hay numerosos estudios que demuestran que los azúcares refinados han secuestrado  las señales de recompensa del cerebro y afectan a la toma de decisiones de una forma similar a las producidas por las sustancias adictivas.

El consumo de azúcares refinados tiene problemas asociados como el aumento de las enfermedades cardiovasculares, obesidad, también es importante el efecto que tienen sobre la caries dental y por último participan en el aumento de la osteoporosis.

Por todos estos motivos es muy conveniente limitar su consumo y buscar alternativas.

Los endulzantes bajos en calorías como la sacarina, el aspartamo y el sorbitol parecen la solución, pero su consumo no está exento de inconvenientes. Estos endulzantes estimulan los receptores del sabor dulce de la lengua, pero también los que tenemos en el intestino y en las células beta del páncreas produciendo una liberación de insulina. Además alteran la microbiota intestinal pudiendo inducir intolerancia a la glucosa.

Marta Iglesias Arauzo

Nutricionista y Farmacéutica