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Cómo adquirir hábitos de vida saludable (y que duren en el tiempo)

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Cómo adquirir hábitos de vida saludable (y que duren en el tiempo)

Construir hábitos que nos aporten bienestar físico, mental y emocional requiere fuerza de voluntad, motivación y constancia.

El factor clave para crear un nuevo hábito es la repetición.

¿Cuántas veces te has prometido que a la vuelta del trabajo ibas a salir a hacer ejercicio y has terminado tirado en el sofá? ¿Te fijaste la meta de cenar sano entre diario y solo has conseguido hacerlo una vez a la semana? No te preocupes: no eres ningún caso aislado. Todos estamos llenos de buenas intenciones, pero también a todos nos cuesta mantener nuestros objetivos de manera prolongada. En ocasiones crear un hábito no es sencillo: requiere de fuerza de voluntad, motivación y constancia; pero poniendo orden y siguiendo una serie de pasos podrás convertir tus metas en rutina y crear nuevos hábitos de vida saludable antes de lo que piensas.

Un hábito no es otra cosa que la práctica habitual de una acción. Estas prácticas nunca nacen espontáneamente, sino que se aprenden a base de repetirlas con frecuencia hasta que llegan a formar una parte natural de nuestro día a día. Por lo tanto, el factor clave es la repetición. ¿Y cuánto tiempo tendré que repetirlo para adquirir mi hábito? No hay consenso: antes se pensaba que 21 días bastaban para ello, pero estudios más recientes han sido menos optimistas y cifran el número en 66. Sea como sea, aquí tienes una serie de consejos para transformar tus viejos hábitos en buenos y, lo que es más importante, automatizarlos.

1. Define a la perfección el objetivo a conseguir

Para alcanzar este esquema mental estable, lo primero que tenemos que hacer es fijarnos una meta. Parece de lógica, pero a veces nos aturullamos y queremos conseguir demasiadas cosas a la vez, por lo que lo mejor es definir concretamente nuestro objetivo.

2. Piensa cómo lo vas a cambiar

Ahora que tienes claro el objetivo, sé específico también con la acción que vas a acometer para cumplir la meta. Por ejemplo: si lo que quieres es empezar a desayunar cada mañana antes de ir a trabajar e ir sin estrés a la oficina, deberás fijarte la meta de quitar el snooze del despertador para no posponer más la alarma o despertarte 20 minutos antes. Esto es, incorporar un hábito de vida saludable por cada mal hábito que tengas.

3. Facilítate la construcción del hábito a través de acciones y recordatorios

Se trata de llevar a cabo otras acciones que nos acerquen a la consecución de nuestra meta. Estas pueden ser a modo de asociaciones o recordatorios. Por ejemplo, si nos hemos propuesto beber más agua durante el día, un truco es tener siempre una botella en nuestra mesa de trabajo, así nos acordaremos de beber durante nuestra jornada. Si lo que deseamos es no fumar entre semana, por ejemplo, evita tener cigarrillos a la vista para evitar tentaciones.

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Es importante saber sobreponerse a los baches. Si has fallado, no abandones: ¡sigue intentándolo!

4. Aleja los pensamientos negativos sobre ti

Como decíamos al principio, todos nos hemos hecho propósitos de vida saludable que no hemos cumplido en algún momento de nuestra vida, pero no puedes dejar que esos fracasos pasados formen parte de tu presente. Céntrate en tus capacidades, virtudes y recursos. Seguro que hay otros muchos casos en los que triunfaste y no les das tanta importancia como a tus derrotas. Aparta las excusas y ve a por todas. Pero…

5. Si fallas, ¡no lo dejes!

Has tenido un momento de debilidad y te has saltado la dieta un miércoles. “Bah, pues entonces ya nada, el lunes vuelvo a empezar”. Te suena, ¿no? Ese es un pensamiento muy recurrente que se puede aplicar a mucho casos más y que, sin embargo, tenemos que intentar erradicar por todos los medios. Que hayamos fallado un día no quiere decir que ya tengamos que tirar la toalla, justamente lo contrario. Debemos retomar nuestra rutina de inmediato y no estarnos culpando por haberlo hecho mal un día. Para volver a motivarte, recuerda por qué empezaste. Hay que ser un poco flexible y entender que no somos máquinas. Todo esfuerzo cuesta, pero finalmente tiene su recompensa.

6. Si aciertas, ¡celébralo!

Por supuesto, los logros personales hay que festejarlos. Reconocer tus éxitos y mirarte con orgullo te dará ánimos para continuar. También puedes darte de vez en cuando alguna recompensa, pero cuidado con ellas: si te has fijado limpiarte la piel bien antes de irte a dormir, acostarte esa noche con maquillaje para celebrarlo no parece muy coherente, ¿no?

7. Evalúate

Conocerse a uno mismo siempre es un plus. Puedes anotar tus progresos y fallos y analizarlos: por qué sucedieron, si puedes mejorar algo, cómo te sentiste… Eso te servirá para revisar tu meta y ver cuán cerca estás de la consecución del hábito. Seguro que con todos estos pasos, estás mucho más cerca de crear tus hábitos de vida saludable de lo que piensas.