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Recuperarse de los excesos del verano es posible: te contamos cómo

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Recuperarse de los excesos del verano es posible: te contamos cómo

La caída del verano nos conduce indefectiblemente de vuelta a la rutina y las obligaciones. Se acabó lo de disfrutar de un helado mientras paseas por el paseo marítimo, el sabor a mar de esas gambas que te comiste en el chiringuito o las siestas veraniegas que se alargaban hasta el atardecer. Lo sabemos: aterrizar en la vida real cuesta, y más aún recuperar esos hábitos que con tanto esfuerzo habíamos adquirido durante el año, pero que el ánimo no decaiga: recuperarse de los excesos del verano es posible.

Cómo prepararse para la vuelta a la rutina y no fracasar en el intento

Lo primero: organízate

Prepara la mente para lo que viene, sin agobios ni estrés. Para ello es muy importante llevar un estilo de vida ordenado y marcar unas pautas que seguir durante el día a día. Por un lado, planifica las comidas. Puedes idear un menú semanal para que no pierdas tiempo pensando en qué comer a diario y evitar así que te dé tanta pereza llevarlo a cabo. Por otro lado, también es importante cumplir un horario de descanso: intenta dormir 8 horas diarias e irte a la cama todos los días a la misma hora. Eso te ayudará a evitar trastornos de sueño y a tener más vitalidad durante el día. Lo mismo ocurre con el ejercicio. Evita el sedentarismo e incorpora a tu rutina diaria o semanal algún tipo de actividad física.

Haz deporte

Precisamente de esto último trata nuestro siguiente consejo: muévete. Incorpora de forma progresiva el ejercicio a tu vida hasta convertirlo en un hábito e ir así ampliando el tiempo que dedicas al entrenamiento o a las actividades deportivas que prefieras. Apúntate al gimnasio, sal a hacer deporte al aire libre y realiza también pequeños cambios en tu vida: sube por las escaleras en lugar de coger el ascensor, evita coger el coche o el transporte público para hacer distancias cortas, etc. Encontrarte en buena forma físicamente te ayudará a afrontar la rutina con mayor optimismo y energía.

Sigue una alimentación saludable

El verano es época de descontrol horario y excesos culinarios, por eso ahora toca cambiar de hábitos y por, ende, los alimentos de nuestro frigorífico. Opta por llevar una alimentación saludable en la que prevalezcan los alimentos frescos sobre los precocinados y los procesados y prioriza los platos a la plancha, al horno o cocidos frente a las frituras. Mantén a raya también la sal y el azúcar y disminuye la ingesta de alcohol. Además, es recomendable que bebas mucha agua durante todo el día para mantenerte hidratado. Tener siempre una botella de agua en tu puesto de trabajo es un buen recordatorio para ayudarte a coger el hábito. Además, puedes beber infusiones o zumos sin azúcar.

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Fijarse una meta puede ser una buena idea para conseguir cambiar nuestros hábitos.

Fíjate una meta

Hay quien dice que el verdadero año nuevo comienza en septiembre. El noveno mes del año es una gran fecha para marcarnos buenos propósitos porque venimos descansados de las vacaciones y llenos de ganas de afrontar nuevos retos. Fijarnos una meta es ideal para cambiar nuestros hábitos, pero esta ha de ser realista, ya que de lo contrario podemos frustrarnos y dejar de hacer ejercicio, de comer de manera saludable o de acometer esa actividad que con tantas ganas nos habíamos propuesto. Se necesita tiempo para que un cambio se convierta en un hábito establecido. Así que…

Relájate

Sabemos que es fácil decirlo, pero sobre todo la rentrée hay que afrontarla con calma. Adaptarse de manera progresiva a la rutina y pensar en positivo son dos puntos fundamentales para dejar de lado el estrés de los comienzos, ya que este es el peor enemigo del cuerpo y del cerebro. Para ello, puedes realizar ejercicios de respiración y darte pequeños caprichos diarios: salir a tomar el aire, dar largos paseos, leer un buen libro, disfrutar de una taza de té, ver una película, practicar tu deporte favorito o disfrutar de una puesta de sol en una terraza. Aquello que te libere la mente y que te haga ver la vida desde un prisma positivo. En menos de lo que imaginamos estaremos volviendo a hacer la maleta… y vuelta a empezar.